jueves, 7 de agosto de 2014

El consumo moderado de café reduce el riesgo de cáncer de colon, próstata, endometrio y bucofaríngeo.

Según un estudio, la ingesta de más de 4 tazas de café diarias comporta una reducción del 49% en el riesgo de muerte por cáncer bucofaríngeo, respecto a los no consumidores o consumidores ocasionales.


   El consumo moderado de café podría reducir el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer el de colon, próstata, gástrico, endometrio y bucofaríngeo según han mostrado diversos estudios internacionales publicados recientemente en las revistas American Journal of Epidemiology, Public Health Nutrition y British Journal of Cancer.

   En concreto, una investigación realizada en Singapur examinó la relación entre consumo de café y riesgo de cáncer gástrico, en una población de 63.257 personas, y mostró que el consumo diario de esta bebida puede reducir el riesgo de este tumor en poblaciones de alto riesgo, especialmente en el caso de las mujeres.

   Asimismo, un estudio publicado en American Journal of Epidemiology, llevado a cabo en Estados Unidos a 968.432 personas que al inicio del estudio no padecían cáncer, analizó la relación entre el consumo de café con la mortalidad provocada por el cáncer bucofaríngeo. Los autores comprobaron que la ingesta de más de 4 tazas de café diarias se hallaba vinculada con una reducción del 49% en el riesgo de muerte por cáncer bucofaríngeo, en comparación con los no consumidores o consumidores ocasionales de café.

   Además, según un metanálisis publicado en Public Health Nutrition, que analizó los datos procedentes de 41 estudios, el consumo de café podría también reducir significativamente el riesgo de cáncer colorrectal.



Cáncer de próstata y cáncer de endometrio


   Con respecto al cáncer de próstata, un reciente metanálisis ha mostrado que los bebedores de café tienen un riesgo menor de padecer cáncer de próstata que los no bebedores. También, una investigación, publicada en British Journal of Cancer y realizada en la ciudad de Ohsaki, Japón, ha comprobado la relación que existe entre el consumo de café y el riesgo de cáncer de próstata, mostrando que la ingesta de café está inversamente relacionada con la incidencia de cáncer de próstata.

   Resultados similares se han desvelado en un estudio publicado en Annals of Oncology, los cuales han señalado que, para los casos de cáncer de próstata localizado, cada taza de café adicional al día reduce el riesgo en un 3% y para cáncer avanzado y mortal, un 2%.

   Del mismo modo, otro estudio ha analizado la relación entre el consumo de café previo al diagnóstico de cáncer de próstata y el riesgo de progresión o recaída del tumor, comprobando que el consumo de café está vinculado a un menor riesgo de progresión o recaída.

   Sobre el cáncer de endometrio, las investigaciones también han sugerido que el consumo de café está vinculado a un menor riesgo de padecerlo. Así, los datos de un estudio realizado a 45.696 mujeres postmenopáusicas, de las que 427 padecieron cáncer endometrial, ha sugerido que el consumo de café puede estar relacionado con un menor riesgo este tumor en mujeres obesas postmenopáusicas. También un estudio publicado en British Journal of Cancer ha demostrado que el café podría tener un efecto protector frente al cáncer endometrial de tipo I en mujeres postmenopáusicas obesas.

   Finalmente, una investigación prospectiva que ha evaluado el consumo de café y su relación con el cáncer endometrial, tomando como base el Nurse's Health Study, ha indicado que un consumo inferior a 4 tazas de café diarias no tenía relación con el riesgo de cáncer endometrial. Sin embargo, aquellas mujeres que consumían 4 o más tazas de café diarias tenían un riesgo un 25% menor de padecer este tumor que aquellas que consumían menos de una taza al día.



American Journal of Epidemiology (2013); doi: 10.1093/aje/kws222
British Journal of Cancer (2013); doi:10.1038/bjc.2013.238
Public Health Nutrition (2013); doi: 10.1017/S1368980012002601



miércoles, 6 de agosto de 2014

El 48,3% de las mujeres menopáusicas tiene sobrepeso u obesidad y el 67% no sigue la dieta mediterránea.

Un estudio nutricional realizada en el marco del Plan de Educación Nutricional por el Farmacéutico 5, revela que, si bien el 51,70% de las encuestadas se sitúa en un peso adecuado, el 36% padece sobrepeso y el 12,30%, obesidad.

   El 48,3% de las mujeres menopáusicas tiene sobrepeso u obesidad y hasta el 67% no sigue la dieta mediterránea, según se desprende de una encuesta nutricional realizada en el marco del Plan de Educación Nutricional por el Farmacéutico 5 (Plenufar 5), elaborado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, a través de su vocalía de Alimentación y con la colaboración de Central Lechera Asturiana, Coca-Cola España y Ferrer Internacional.
   Los resultados han sido presentados este martes por la secretaria general del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Ana Aliaga, y el vocal de Alimentación del mismo organismo, Aquilino García, quienes han informado de que el objetivo de esta iniciativa ha sido valorar los hábitos alimenticios de una muestra de mujeres en etapa pre, peri y postmenopáusica, su adhesión a un patrón de dieta saludable y, al mismo tiempo, analizar el impacto del climaterio en su estado de salud.
   Para ello, unos 2.500 farmacéuticos de toda España han ofrecido un cuestionario de 46 preguntas a 8.954 mujeres con una edad media de 54 años, comprobando que el inicio de la menopausia en España se sitúa en los 49,3 años. "La menopausia puede dar lugar, tanto a corto como a largo plazo, a diversos síntomas que alteran la calidad de vida de las mujeres y, muchos de ellos, se pueden prevenir con una alimentación equilibrada", ha asegurado Aliaga.
   Sin embargo, la encuesta ha reflejado que aunque el 51,70% de las mujeres se sitúa en un peso adecuado, el 36% padece sobrepeso y el 12,30 por ciento obesidad. Estos datos se explican, entre otros aspectos, en que el 67,40% debe mejorar la alimentación, el 32,10% podría seguir unas mejores pautas alimenticias y sólo el 0,50% no debe cambiar sus hábitos alimenticios.
   En este sentido, la principal grasa utilizada es el aceite de oliva (95%), aunque la cantidad empleada dista bastante de la recomendación diaria (al menos cuatro cucharadas diarias), y sólo el 37,3 por ciento utiliza, al menos, esta cantidad. Respecto a otras grasas, el estudio ha mostrado que el empleo de mantequillas, margaritas o natas es inferior a una ración diaria en el 83,5 por ciento de las mujeres.

El 72,6% prefiere la carne de ave o de conejo ante que las carnes rojas

   Del mismo modo, se ha observado una preferencia en el consumo de carnes de ave o conejo frente al de carnes rojas en el 72,6% de las mujeres participantes, con consumos diarios de éstas últimas inferiores a una ración diaria en el 70,3% de los casos. En cuanto al consumo de alimentos recomendados en la dieta mediterránea, como frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pescados, mariscos y frutos secos, la encuesta ha reflejado que la ingesta está por debajo de las recomendaciones oficiales.
   En concreto, el 49,30% de las mujeres toma tres veces a la semana pescados y mariscos; el 42,90% dos veces al día verduras y hortalizas; el 34,20% tres piezas de fruta al día; el 29,40% come frutos secos tres veces a la semana; el 27,90% legumbres tres veces semanales; y el 13,30%una copa de vino al día.
   Asimismo, en cuanto a los alimentos cuyo consumo se recomienda moderar, el 84,5% de las mujeres entrevistadas consumen menos de una bebida carbonatada o azucarada al día, aunque el 46,6% toma más de dos raciones semanales de bollería o repostería industrial. "Todos estos datos desmitifican el consumo de la dieta mediterránea en España, por lo que sería interesante compararlos con el del resto de países mediterráneos", ha aseverado García.
   Si se tiene en cuenta el consumo de suplementos alimenticios, el estudio ha reflejado que el 51,70% consume diariamente al menos uno de ellos. Concretamente, el 30,50%, calcio y/o vitamina D; el 17,10% fitoestrógenos; el 14,90%, plantas medicinales; el 9,20%, prebióticos y/o fibra; el 7%, productos homeopáticos; y el 5,80%, probióticos. "El elevado consumo de calcio tiene mucho que ver con la publicidad", ha apostillado el experto.

El 52,70% tiene al menos una patología crónica

   Por otra parte, la encuesta ha mostrado que el 52,70% de las mujeres no fuman, el 25,90% es exfumadora y el 21,40% fuma, con un a medida de 11,8 cigarrillos al día. En este punto, García ha avisado de que el tabaco es uno de los "principales factores" que influyen en la aparición de los síntomas de la menopausia.
   Ahora bien, el 52,70% tienen, al menos, una patología crónica. En concreto, el 21,60% hipertensión arterial; el 17% enfermedades reumáticas y artropatías; el 6,60% diabetes; el 5,50% cáncer ginecológico; el 1,40% otros tumores; y el 17,90% otras patologías. Además, el 7% se ha sometido a una histerectomía; el 2,90% a una ooforectomía; el 3,50% a una mastectomía; y el 24,10% a otro tipo de intervención.
   No obstante, en general, las mujeres el estudio han asegurado tener un buen estado de salud, y la mayor parte de ellas no tiene problemas aunque, hay un 13,40% que padece importantes complicaciones y un 2,90% severos problemas de salud. En cuanto a la sintomatología estudiada, casi todos los síntomas descritos tienen una intensidad leve o moderada.
   Finalmente, los síntomas que más preocupan a las mujeres por su severidad son la sequedad de la piel (18,5%), el insomnio (12,6%), la retención de líquidos (11,2%), dormir sin descansar (9,6%), el dolor de músculos o articulaciones (6,4%), los sudores (5,4%) y los sofocos (4,7%).

►PLENUFAR 5



martes, 5 de agosto de 2014

El exceso de sal duplica el riesgo cardiovascular en diabéticos.

Un estudio japonés muestra que aquellos pacientes que consumen una media de 5,9 gramos de sal al día presentan el doble de probabilidad de dolencia cardiovascular que los que ingieren, en promedio, 2,8 gramos.

    Las personas con diabetes tipo 2 que siguen una dieta alta en sal presentan el doble de riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que aquellas que ingieren menos sal, según advierte un estudio publicado en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. 


   Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, alrededor de 29,1 millones de estadounidenses presentan alguna forma de diabetes. Entre 2003 y 2006, las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares fueron aproximadamente 1,7 veces mayores entre los adultos diagnosticados con diabetes que entre los que no padecían esta enfermedad, según el 'Informe Nacional de Estadística de la Diabetes 2014' de los CDC.

   "Los resultados del estudio proporcionan evidencias científicas claras que apoyan las dietas bajas en sodio para reducir la tasa de enfermedades del corazón en las personas con diabetes", sentencia el autor del trabajo, Chika Horikawa, de la Universidad de la Prefectura de Niigata, en Niigata, Japón. "Aunque muchas directrices recomiendan que las personas con diabetes reduzcan su consumo de sal para disminuir el riesgo de complicaciones, este trabajo es uno de los primeros grandes estudios longitudinales que demuestra los beneficios de una dieta baja en sodio en esta población", subraya.

   Los participantes de la cohorte de estudio de todo el país encuestados en el 'Estudio de Japón sobre Complicaciones de la Diabetes', que tenían entre 40 y 70 años y habían sido diagnosticados de diabetes, fueron seleccionados en 59 centros ambulatorios y universidades de Japón. Un total de 1.588 personas respondieron a una encuesta sobre la dieta que seguían, y que incluía preguntas sobre la ingesta de sal. Los científicos realizaron un seguimiento durante 8 años de las complicaciones cardiovasculares que experimentaron los participantes.

   Los investigadores dividieron a los pacientes en 4 grupos en función de su consumo de sodio y detectaron que los que consumían una media de 5,9 gramos de sal al día presentaban el doble de riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que los que comían, en promedio, 2,8 gramos de sal diarios.

   "Reducir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular es importante para que las personas que tienen diabetes tipo 2 mejoren el control de azúcar en sangre, además de vigilar su dieta", aconseja Horikawa. "Nuestros hallazgos demuestran que la restricción de sal en la dieta podría ayudar a prevenir las complicaciones peligrosas de la diabetes", concluye.



Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism (2014); doi: 10.1210/jc.2012-2119



lunes, 4 de agosto de 2014

La obesidad abdominal incrementa en más de un 50% el riesgo de mortalidad.

Un estudio de la Universidad de la Navarra muestra que aquellos individuos cuyo perímetro de cintura supera los 110 centímetros observan un incremento relativo de la mortalidad del 57%.

    Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Navarra y publicado en la revista Plos One ha revelado que unos valores altos en los índices de obesidad abdominal se asocian a largo plazo con un mayor riesgo de mortalidad.
   El trabajo, titulado 'Obesity indexes and total mortality among elderly subjects at high cardiovascular risk: the PREDIMED study', y encabezado por el profesor Miguel Á. Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública del centro académico, se basó en la evaluación de los índices de obesidad abdominal correspondientes al estudio multicéntrico español 'Prevención con Dieta Mediterránea (PREDIMED)', en el que colaboran 18 grupos de investigación de todo el país.
   Los investigadores estudiaron una muestra de 7.447 participantes de alto riesgo cardiovascular durante 4,8 años. Ninguno padecía enfermedad cardiovascular al inicio y 348 de ellos fallecieron durante el período de seguimiento. Los índices que se asociaron más significativamente con una mayor mortalidad fueron el perímetro de la cintura y el índice cintura-altura, que proviene de dividir el perímetro abdominal entre la altura.
   Así, por ejemplo, si una persona mide 1,60 metros (160 centímetros) y tiene un perímetro de la cintura de 80 centímetros, su índice cintura-altura sería 0,5, informa la Universidad en una nota. Los participantes fueron divididos en cuatro categorías : menos de 0,60; de 0,60 a 0,65; de 0,65 a 0,70; y más de 0,70.

Menor asociación con el índice de masa corporal

   Se observó que, a igualdad de otras variables relacionadas con la mortalidad, los participantes en las dos categorías con mayor índice 'cintura-altura' presentaban mayor riesgo de mortalidad.

   Los incrementos relativos en la mortalidad fueron del 30% para índices cintura-altura entre 0,65 y 0,70, y del 55% para índices superiores a 0,70. Además, se observó un incremento relativo de la mortalidad del 57% para quienes tenían un perímetro de la cintura superior a 110 centímetros.
   En cambio, las asociaciones con el índice de masa corporal (el peso en kg dividido entre la talla en metros elevada al cuadrado) fueron más débiles y no resultaron significativas.

   Estos resultados apoyan que la obesidad verdaderamente peligrosa es la abdominal, que constituye un fuerte factor de riesgo de mortalidad. Por tanto, los autores recomiendan prestar más atención al perímetro de la cintura que al peso o al índice de masa corporal.


Plos One (2014); doi: 10.1371/journal.pone.0103246




jueves, 3 de julio de 2014

Salchichas de pescado.

   En este caso cocinamos el pescado de otra forma para que sea más divertido para los niños.

   Ingredientes:

  • Abadejo, tres filetes
  • Huevos, 2 pequeños
  • Salsa de soja
  • Sal
  • Pimentón dulce
  • Jengibre en polvo
  • Ajo y perejil, no le pongo por los niños
  • Gluten de trigo
  • Aceite de oliva virgen extra

   Trituramos los ingredientes excepto el gluten de trigo. Después añadimos poco a poco el gluten para espesar y dar consistencia a la masa.
   Dejamos reposar en la nevera al menos media hora.
   Ponemos porciones de masa en plástico film para dar forma de salchicha enrollándolas.
   Las cocemos en agua durante 15 minutos.
   Las doramos en la sartén con un poco de aceite de oliva.
   Degustamos en este caso con tomate natural, rico rico.




















miércoles, 2 de julio de 2014

Salchichas de tofu.

   Realmente han salido muy ricas estas salchichas vegetarianas de tofu. En casa ha gustado a niños y adultos.

   Ingredientes:

  • Una tarrina de tofu duro, unos 270gr
  • Proteína de soja fina, dos puñados
  • Salsa de soja
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimentón (y otras especias al gusto)
  • Jengibre en polvo
  • Gluten de trigo
  • Ajo y perejil, en este caso no le he puesto porque a los niños no les gusta

   Aplastamos en un bol el tofu duro con un tenedor. Incorporamos el resto de ingredientes excepto el gluten.
   Cuando está bien mezclado añadimos el gluten poco a poco y amasamos para darle consistencia. Cuando esté bien espeso dejamos reposar.






   Después hacemos bolas que aplastamos en plástico film y las hacemos girar para darles la forma de salchicha. Cerramos el paquete y cocemos en agua durante 15 minutos.







   Cuando ya estén cocidas las tostamos en una sartén con un poco de aceite. Y a disfrutar , solas o en bocata con un poco de tomate fresco.











martes, 1 de julio de 2014

La malnutrición infantil, causa de hipertensión en la edad adulta.

  • Varios estudios alertan de problemas cardiovasculares ocasionados por la pobreza.
  • Los primeros cinco años de vida son clave para el futuro desarrollo del organismo.

   Cada vez está más clara la influencia que la gestación y los llamados primeros 1.000 días de vida de un niño tienen para el resto de su vida. Numerosas investigaciones han demostrado que las condiciones en las que se desarrolla la primera infancia son críticas para el desarrollo de numerosos problemas de salud posteriormente en la edad adulta. Desde diabetes y obesidad a problemas del desarrollo o hipertensión.
   Un grupo de científicos jamaicanos acaba de añadir esta última a la lista de secuelas de la malnutrición infantil, como han demostrado en la revista Hypertension, de la Asociación Americana del Corazón (AHA).
  Tras comparar a 161 jóvenes de entre 28 y 35 años que habían sufrido problemas de malnutrición en su infancia con otros 45 que habían sido adecuadamente alimentados, los investigadores de la Universidad de West Indies (en Kingston) alertan de una nueva secuela derivada de la pobreza infantil.
   Concretamente, el equipo dirigido por Terrence Forrester, director de la Unidad de Soluciones para los Países en Desarrollo, observó que los primeros jóvenes tenían más posibilidades de tener una elevada presión diastólica (el valor mínimo de la tensión arterial) y mayor resistencia periférica vascular (un indicador de cómo fluye el flujo sanguíneo por los vasos y que se considera un indicador de enfermedad coronaria). "La vasoconstricción y una reducida densidad de las arterias se han relacionado con la hipertensión en modelos humanos y animales", explican en su estudio, donde apuntan que las penurias en los primeros años de vida podrían ser la causa de problemas fisiológicos en el desarrollo del sistema cardiaco.
   "Si las necesidades nutricionales en un periodo tan crítico, cuando todas las estructuras del organismo son susceptibles a cualquier posible cambio irreversible, puede tener consecuencias irreversibles en la anatomía del corazón y el flujo sanguíneo para el resto de la vida", señala Forrester en un comunicado divulgado por la AHA.
   Y aunque a menudo se asocia la malnutrición a países en desarollo, este investigador recuerda que sólo en EEUU se calcula que existen 8,3 millones de niños que vivían en el umbral de la pobreza en el año 2012. En España, sin ir más lejos, esta cifra supera los 2,3 millones de niños 
http://www.elmundo.es/espana/2014/06/24/53a8ba69ca474139768b456b.html.
   Todos esos millones de personas, alertan los científicos, tienen más probabilidades de sufrir hipertensión en la edad adulta. Aunque ésta no es la única, ni la más llamativa de las secuelas de la malnutrición en la infancia.
   Entre la larga lista de consecuencias que la ciencia ha sido capaz de constatar en niños que han pasado hambre o necesidad durante sus cinco primeros años de vida, destacan desde la obesidad o la diabetes, hasta los problemas cardiovasculares, los retrasos en el desarrollo cognitivo y múltiples enfermedades crónicas. De hecho, algunos estudios históricos, llevados a cabo con supervivientes de grandes hambrunas han mostrado hasta un 25% más de riesgo de diabetes y cuatro veces más probabilidades de fallecer por un problema cardiovascular a consecuencia de la malnutrición materna durante el embarazo.
   Como alertaba hace apenas unas semanas un informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administraciones Sanitarias (Sespas) es probable que muchas de estas secuelas no den la cara hasta dentro de unos años, por lo que es importante tomar desde ya medidas para frenar su impacto.