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miércoles, 20 de diciembre de 2017

Una dieta saludable se asocia con una mayor autoestima en los menores.

Así concluye un nuevo estudio realizado en ocho países, entre ellos España, que también recoge datos a la inversa: la autoestima se vincula con pautas que restringen el consumo de azúcares y grasas, y fomentan el de pescados y verduras.

Un estudio publicado en la revista BMC Public Health asocia la ingesta de productos saludables con una mayor autoestima y menos trastornos emocionales en los menores, independientemente del peso corporal. “Una dieta saludable puede mejorar el bienestar de los niños”, explica Louise Arvidsson, una de las autoras del trabajo, de la Universidad de Gotemburgo, Suecia. “En los pequeños hay una asociación entre el cumplimiento de las pautas dietéticas saludables y un mayor bienestar psicológico –lo que incluye menos problemas emocionales, mejores relaciones con otros niños y una mayor autoestima– dos años después".

Tras examinar a 7.675 niños de dos a nueve años de ocho países europeos (Bélgica, Chipre, Estonia, Alemania, Hungría, España y Suecia), los investigadores encontraron que una puntuación mayor en un índice de adherencia alimentaria saludable (HDAS) al inicio del estudio estaba asociado con una mayor autoestima y menos problemas emocionales y con sus semejantes un par de años después.

Además, las asociaciones entre HDAS y el bienestar fueron similares para los niños que tenían un peso normal y los que sufrían sobrepeso. "Fue sorprendente descubrir que la asociación entre la dieta inicial y un mayor bienestar dos años después era independiente de la posición socioeconómica de los niños y su peso corporal", añade Arvidsson.

El HDAS tiene como objetivo capturar el cumplimiento de las pautas dietéticas saludables, que incluyen limitar la ingesta de azúcares refinados, reducir las grasas y comer frutas y verduras. Un HDAS más alto indica una mejor adherencia a las recomendaciones, es decir, una alimentación más saludable. Las pautas son comunes a los ocho países incluidos en este estudio.

Más pescado y verduras

Los autores utilizaron datos de un estudio prospectivo de cohortes que pretende comprender cómo prevenir el sobrepeso en los niños y al mismo tiempo considerar los múltiples factores que contribuyen a ello. Al comienzo del período de estudio, se les pidió a los padres que informaran con qué frecuencia por semana sus hijos consumían alimentos de una lista de 43 artículos. Dependiendo de su consumo de estos alimentos, a los niños se les asignó una puntuación HDAS.

El bienestar psicosocial se evaluó en función de la autoestima, las relaciones con los padres, los problemas emocionales y con los compañeros. También se midieron la altura y el peso de los niños. Todos los cuestionarios se repitieron dos años después.

El estudio es el primero en analizar los componentes individuales incluidos en el HDAS y sus asociaciones con el bienestar de los niños. Los autores encontraron que la ingesta de pescado de acuerdo con las directrices (2-3 veces por semana) se asoció con una mejor autoestima y con una ausencia de problemas emocionales y entre compañeros. La ingesta de productos integrales se asoció con una falta de conflictos entre iguales.

Las asociaciones iban en ambas direcciones, es decir, un mejor bienestar se relaciona con el consumo recomendado de frutas, verduras, azúcar y grasa; una mejor autoestima se asocia con la ingesta de azúcar de acuerdo con las directrices; las buenas relaciones con los padres con el consumo de frutas y verduras ponderado; menos problemas emocionales con la toma de grasa aceptable; y menos problemas con los compañeros se asocian con el consumo de frutas y verduras saludable.

Los resultados deben confirmarse

Los autores advierten que los niños con mala alimentación y bajo bienestar eran más propensos a abandonar los estudios y, por tanto, estaban subrepresentados en el seguimiento a dos años, lo que complica las conclusiones acerca de las verdaderas tasas de mala alimentación y bajo bienestar.

Es más, como el estudio es observacional y se basa en datos facilitados por los padres, no es posible extraer conclusiones sobre la causa y el efecto. "Estas asociaciones deben confirmarse en estudios experimentales que tengan en cuenta a los niños con diagnóstico clínico de depresión, ansiedad u otros trastornos del comportamiento, en lugar del bienestar informado por los padres", concluye Arvidsson.


BMC Public Health (2017); doi:10.1186/s12889-017-4920-5



miércoles, 22 de marzo de 2017

El consumo de frutas y verduras podría reducir el riesgo de EPOC.

Un estudio del Instituto Karolinska revela que los fumadores que consumían más de 5 porciones diarias tenían hasta un 40% menos de probabilidades de desarrollar esta enfermedad.

Investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, han descubierto que el consumo de frutas y verduras puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedad pulmonar osbtructiva crónica (EPOC), incluso en pacientes fumadores o que han dejado de serlo. Así se desprende de los resultados de un estudio con más de 40.000 participantes publicado en la revista Thorax, que reveló que los fumadores que consumían más de 5 porciones de fruta o verdura a diario tenían hasta un 40% menos de probabilidades de desarrollar una EPOC, en comparación con quienes consumían menos de 2. Además, cada porción adicional reducía el riesgo un 8% más.

"Todos los fumadores y ex fumadores deben comer la mayor cantidad posible de frutas y verduras, ya que cada porción extra disminuye significativamente el riesgo", ha destacado Joanna Kaluza, autora de esta investigación.

Según los autores de este trabajo, esta reducción del riesgo podría deberse a los antioxidantes encontrados en estos alimentos, que podrían ayudar a proteger los pulmones del daño causado por el tabaquismo. En total analizaron datos de 44.335 hombres mayores y de mediana edad que no sufrían EPOC al inicio del estudio, cuando se sometieron a diferentes cuestionarios para detallar su consumo de determinados alimentos y si consumían tabaco.

Los investigadores hicieron un seguimiento a estos participantes desde 1998 a 2012, y utilizaron un registro de pacientes para determinar si se les había diagnosticado EPOC durante ese periodo. De los que eran fumadores o lo habían sido, casi dos tercios (1.918) desarrollaron la enfermedad. El equipo de investigación dividió a los participantes en cinco grupos de acuerdo con la cantidad de porciones de frutas y verduras que comían diariamente. El grupo superior comía más de 5 porciones al día, mientras que el más bajo comía menos de 2 porciones al día.

El beneficio no se observa en los no fumadores

Así, vieron un riesgo significativamente reducido de EPOC cuando los fumadores y exfumadores consumían muchas frutas y verduras, algo que sin embargo no observaron en los no fumadores. Los ex fumadores con un alto consumo de verduras fueron un 34% menos propensos a tener EPOC que los ex fumadores con bajo consumo de frutas y hortalizas, y cada porción adicional conllevaba una disminución del riesgo del 4%.
Cuando los investigadores analizaron los tipos de productos vinculados a un menor riesgo de EPOC, vieron una asociación con las manzanas, peras, pimientos y verduras de hoja verde, pero no pasaba tanto con los cítricos, los tomates o las cebollas. "El alto consumo de frutas y verduras no sólo reduce el riesgo de EPOC sino también de enfermedades cardiovasculares y cáncer, y ayuda a mantener el peso corporal adecuado y otros beneficios", ha señalado Kaluza.





miércoles, 24 de agosto de 2016

Nanopartículas obtenidas del jengibre contra la enfermedad inflamatoria intestinal.

Estas nanopartículas son absorbidas por las células del intestino donde se producen estas patologías, reparándolas e impulsando la proliferación de nuevas células que revisten al colon.

   Investigadores del Atlanta Veterans Affairs Medical Center, Estados Unidos, han conseguido obtener nanopartículas (de unos 230 nanómetros de diámetro) de la raíz del jengibre que podrían ayudar a curar la enfermedad inflamatoria intestinal, así como a combatir el cáncer relacionado con la colitis ulcerosa.

   En el trabajo, publicado en Biomaterials, los científicos comprobaron que estas nanopartículas son absorbidas por las células del intestino donde se producen estas patologías, reparándolas e impulsando la proliferación de nuevas células que revisten al colon. Además, ayudan a bajar la producción de proteínas que promueven la inflamación, aumentando las que combaten el proceso inflamatorio.

   "Parte del efecto terapéutico proviene de los altos niveles de moléculas de grasa en las partículas, como consecuencia de los lípidos naturales de la planta de jengibre. Uno de los lípidos es el ácido fosfatídico, un importante bloque de construcción de las membranas celulares. Asimismo, las partículas también retienen los componentes activos que se encuentran de forma natural en el jengibre, tales como 6-gingerol y 6-shogaol", han explicado los científicos.

   Ahora bien, la idea de luchar contra la enfermedad inflamatoria intestinal a través de nanopartículas no es algo nuevo, puesto que en los últimos años diversos expertos ya han explorado cómo se pueden administrar medicamentos convencionales a través de la nanotecnología.

   Un enfoque que puede permitir que las dosis de fármacos se entreguen únicamente cuando sean necesarias, evitando así efectos sistémicos no deseados. "La ventaja del jengibre es que no es tóxico, por lo que podría representar una fuente muy rentable para la medicina", han zanjado los científicos.






miércoles, 17 de agosto de 2016

Comer más proteína vegetal disminuye el riesgo de muerte.

Las personas que fuman, son sedentarias o beben demasiado alcohol tienen mayor probabilidad de morir debido al consumo de proteínas de origen animal, mientras que las proteínas vegetales disminuyen el riesgo, según un estudio.

   Comer más proteínas de fuentes vegetales está asociado con un menor riesgo de muerte, mientras que las proteínas animales lo aumentan, especialmente entre los adultos con hábitos de comportamiento poco saludables como fumar, beber alcohol en exceso, tener sobrepeso o ser sedentario, según un estudio publicado en JAMA Internal Medicine.

   "Mientras que los estudios anteriores se han centrado principalmente en la cantidad total de ingesta de proteínas, nuestro estudio analiza qué fuentes proteicas son más saludables”, explica Mingyang Song, investigador en el Hospital General de Massachusetts.

   Investigadores del Hospital General de Massachusetts y de la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, han utilizado datos de dos grandes estudios dietéticos estadounidenses que llevan hasta 32 años analizando las costumbres alimentarias de la población. Los resultados mostraron que los 131.342 participantes ingerían de media en sus dietas un 14% de proteína animal frente a un 4% de proteína vegetal.

   Según la investigación, un incremento del 10% en la ingesta de proteínas animales aumenta un 8% el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares y un 2% por el resto de causas. Por el contrario, aumentar un 3% el consumo de proteínas vegetales disminuye un 12% las posibilidades de morir por un problema cardiovascular.

Mejor pescado que carne roja

   Esta asociación entre proteína animal y riesgo de mortalidad solo se aplica a los participantes con al menos un factor asociado a estilos de vida poco saludables: bajo peso o sobrepeso; consumo excesivo de alcohol, tabaquismo o sedentarismo. De hecho, la asociación desapareció en los participantes con un estilo de vida saludable.

   De todos los alimentos con proteínas animales, las carnes rojas procesadas y no procesadas –que incluyen tanto la carne de vacuno como los productos del cerdo– son las más dañinas.  

   La sustitución del 3% de las proteínas animales por calorías de proteína vegetal se relaciona con un menor riesgo de muerte por todas las causas. Las probabilidades disminuyen un 34% con la sustitución de la carne roja procesada, un 12% con la carne roja no procesada y un 19% con el reemplazo de los huevos.

   "La gente debe considerar comer más proteínas vegetales que proteínas de origen animal, y entre las animales, las de pescado y pollo son probablemente la mejor opción”, afirma Song. Según los investigadores, el estudio ayuda a que las recomendaciones en salud pública se centren ahora en difundir las fuentes de proteínas más saludables. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La tasa de obesidad en niños aumenta en España en un 9% desde 2000.


La prevalencia actual de esta enfermedad en la población entre 25 y 64 años es de 19,8%, según el 'Estudio de evaluación de los hábitos alimentarios y estado nutricional de la población española'.


   La tasa de obesidad en España ha aumentado un 9% en niños y jóvenes y un 4% en adultos en los últimos 15 años, según el 'Estudio de Evaluación de los Hábitos Alimentarios y Estado Nutricional de la Población Española' (ENPE), impulsado por la Escuela de Alimentación de la Fundación EROSKI.

   El V Encuentro de Salud, organizado por la Escuela de Alimentación de la Fundación EROSKI, que se celebra este jueves en Bilbao, ha acogido la presentación de los resultados finales del 'Estudio sobre Hábitos Alimentarios y Estado Nutricional de la Población Española' (ENPE) ante más de 150 profesionales de la Nutrición y Medicina.

   El doctor Javier Aranceta, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y director científico de este estudio, junto a la doctora Cármen Pérez, coordinadora técnica del estudio nutricional, acompañados del director de la Fundación Eroski, Alejandro Martínez Berriochoa, han sido los encargados de presentar esta investigación cuyo objetivo es conocer y evaluar los hábitos alimentarios y estado nutricional de la población española.

   La principal conclusión de este estudio, que tiene como base 6.800 encuestas realizadas a hombres y mujeres a partir de los tres años de edad y hasta más de 65 años entre mayo de 2014 y mayo de 2015 en todas las comunidades autónomas, es el incremento en la prevalencia de la obesidad en España.

   Los valores más elevados se encuentran en la población infantil y juvenil y se describen en los intervalos de edad de 6 a 9 años y de 18 a 24 años, con un aumento del 9% de la tasa de obesidad desde 2000 hasta el 22,8%. La prevalencia actual de obesidad en la población adulta (edad entre 25 y 64 años) es de 19,8%, cuatro puntos superior a los datos de 2003. En cuanto a la población mayor de 65 años la cifra de prevalencia de obesidad es ligeramente superior a datos precedentes y se sitúa en el 36,4%.

   En población infantil, juvenil y adulta la prevalencia de la obesidad es superior en hombres que en mujeres hasta los 65 años, a partir de dicha edad se invierte la tendencia. Además, el 4,7% de la población tiene obesidad mórbida (7,2% mujeres y 4,3% hombres), "la que tiene más riesgo para la salud", y un 2,4% de mujeres tienen bajo peso (un índice de masa corporal por debajo de 18,5), por lo que pueden ser susceptibles de sufrir trastorno alimentario.

   Aranceta ha señalado que "uno de los elementos más importantes en relación al riesgo cardiovascular, la principal causa de mortalidad, es el perímetro abdominal", y el estudio señala que "en riesgo muy aumentado" se encuentra un 24,1% de hombres y 39,5% de las mujeres en edad adulta.



Baleares, País Vasco y Cantabria, comunidades con menor prevalencia

   El análisis de la distribución geográfica de la obesidad revela tasas más elevadas en Asturias, Aragón y Andalucía, por este orden. Por el contrario, las comunidades autónomas con menor prevalencia de obesidad son Baleares, País Vasco y Cantabria, con entre 8 y 10 puntos por debajo de la media.

   Los principales factores determinantes del aumento de peso en el caso de la población infantil se asocian con mayor intensidad a las clases sociales "modestas" y grupos de población sedentaria que manifiestan bajo consumo en frutas, verduras y hortalizas.

   Según reflejan los resultados de las encuestas, la mayoría de la población realiza tres comidas principales: desayuno, comida y cena todos los días. Sin embargo, un 44% de la población encuestada nunca realiza la comida de media mañana y casi un 39% no merienda "a pesar de que los principales expertos en Nutrición recomiendan la ingesta de cinco comidas", ha recordado Aranceta. Además, un 1,2% jamás desayuna.

   Aranceta ha recordado que "la duración de las comidas, la compañía y las actividades que se realizan mientras se come también influyen en los hábitos alimentarios" y ha revelado, en cuanto a la duración de las comidas, que más del 44% de las personas suele tardar menos de 10 minutos en desayunar, tiempo que se alarga ligeramente en fin de semana.

   En las comidas principales suele emplearse más tiempo, si bien más de un 20% tarda menos de 20 minutos, "tiempo escaso para estas comidas del día" ha puntualizado. Asimismo, más de 40% realizan el desayuno solos, durante el fin de semana suele haber mayor hábito de desayuno en familia.

   Además, los datos del estudio ENPE revelan que las frecuencias de consumo de pescado recomendadas son bien conocidas entre la población (más del 84%), a diferencia de las recomendaciones diarias de fruta y verdura (ambas 25%) o el aporte de la ración principal del día (28,5%).

   Estos resultados, en opinión del Aranceta, "suponen un reflejo de la necesidad de insistir en la comunicación de las recomendaciones de frecuencia de consumo de los diferentes alimentos a toda la población, para reforzar sus conocimientos sobre la adecuada distribución de los alimentos en una dieta variada y equilibrada".



Preferencias y aversiones

   Los alimentos más habituales en el desayuno son la leche, el café y el pan, más del 50% de la población los incluye en su dieta. A media mañana la fruta, el bocadillo y el agua son los más usuales. En la merienda, los alimentos más frecuentes son la fruta, la leche, el bocadillo y el café.

   En cuanto a las preferencias y aversiones alimentarias de la población, tanto para las mujeres como para los hombres, las judías verdes son la verdura preferida, en contraposición con las borrajas y las berzas que son por las que menos optan. Un patrón de gustos que se repite también por franjas de edad.

   Entre las hortalizas el tomate es la preferida para hombres y la lechuga para las mujeres. En el extremo opuesto, la rúcula y los rabanitos son los menos preferidos por hombres y mujeres, respectivamente. El tomate es también la hortaliza preferida para la población infantil de entre 3-8 años, para el resto de grupos de población por edad la hortaliza estrella es la lechuga.

   En el grupo de frutas, tanto por sexos como por grupos de población según edad, la manzana es la elegida en primer lugar frente al albaricoque, la que menos se prefiere. Igual ocurre en la familia de las legumbres, en la que las lentejas son las preferidas de la población frente a la soja en último lugar de preferencias.

   La ternera y el pollo son las carnes que más gustan a hombres y mujeres, respectivamente. El cabrito se encuentra en el extremo opuesto. Según grupos de población por edad, el alimento estrella de esta familia es el pollo. La merluza es el pescado favorito para todos los segmentos de población, tanto por sexo como por edades. Entre los menos preferidos, el verdel y el chicharro.

   De los lácteos el queso es el alimento estrella entre la población adulta, mientras que en la población infantil y juvenil dicho puesto lo ocupa la leche entera. En el grupo de los cereales el arroz blanco es el favorito para toda la población. En el lado de los menos preferidos aparecen el arroz integral en la población hasta los 18 años, y el pan de molde entre los adultos a partir de 19 años.

   El agua es la bebida sin alcohol que más gusta, mientras que la población hasta los 64 años de edad prefiere el agua embotellada, el grupo a partir de 65 años opta por el agua del grifo. La cerveza y el vino son las bebidas alcohólicas estrella, siendo preferida la primera por los hombres y la segunda por las mujeres.

   Ante los datos recogidos, el doctor Aranceta ha valorado que "la conclusión que se puede extraer de estos resultados es que hoy más que nunca son necesarias acciones que permitan la implementación de programas de educación nutricional prioritariamente en el ámbito escolar, laboral y comunitario a partir de iniciativas que favorezcan el empoderamiento individual para el conjunto de la población".




jueves, 24 de septiembre de 2015

Una cepa de bifidobacterias induce una respuesta antiinflamatoria en células intestinales.

Se trata de la 'B. animalis subsp. lactis', la más utilizada en el campo de los lácteos con probióticos, y que produce un polisacárido que protege frente a los ácidos estomacales y las altas concentraciones de sales biliares del duodeno.


   Un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha concluido que una cepa de bifidobacterias utilizada en lácteos con probióticos induce una respuesta antiinflamatoria en células intestinales que podría aliviar algunas patologías que afectan al intestino.

   La bifidobacteria utilizada, conocida como 'B. animalis subsp. lactis', es la más utilizada en el campo de los alimentos funcionales lácteos con probióticos y, según se ha visto, produce un polisacárido de gran tamaño que protege frente a los ácidos estomacales y las altas concentraciones de sales biliares del duodeno. El hallazgo aparece publicado en la revista Applied and Enviromental Microbiology.

   "Utilizando herramientas genéticas, hemos visto que cepas de 'B. animalis' son capaces de producir exopolisacáridos capaces de atenuar la respuesta inmune de distintas células humanas", ha explicado Patricia Ruas-Madiedo, investigadora del CISC en el Instituto de Productos Lácteos de Asturias.

   Los resultados aún están en fase 'in vitro', pero en un futuro podrían aplicarse al desarrollo de alimentos funcionales y suplementos alimentarios que ayuden al tratamiento de enfermedades intestinales. No obstante, "en ningún caso el alimento funcional sustituiría al tratamiento con medicamentos, pero podría ayudar a disminuir la inflamación", defiende la autora.

   Los exopolisacáridos son polímeros de carbohidratos que están presentes en algunas bacterias. Confieren protección frente a condiciones adversas y pueden favorecer la colonización por parte de esas bacterias de su hábitat natural.

   Estos polímeros protegen, asimismo, frente al ácido del estómago y las altas concentraciones de sales biliares presentes en el duodeno y facilitan que las bifidobacterias perduren en el intestino grueso.

   Estudios previos sugerían que esta bifidobacteria se puede incluir de forma satisfactoria en productos lácteos fermentados puesto que se mantiene viable y, además, las cepas productoras de exopolisacáridos confieren propiedades sensoriales adecuadas en los alimentos.

   Por ello, "el siguiente paso en nuestra investigación es la realización de estudios experimentales in vivo que permitan demostrar la eficacia de estas cepas para aliviar los síntomas de la inflamación intestinal", añade Ruas-Madiedo.









miércoles, 16 de septiembre de 2015

Constatan la alta prevalencia de malos hábitos en el desayuno en ingresados por infarto o angina.

Un estudio muestra que la omisión del desayuno en pacientes con SCA es superior al 10-18% de la población general.


   Son varios los estudios que demuestran que las personas que no desayunan tienen una incidencia de infarto de hasta un 27% superior con respecto a aquellas que sí desayunan. Hasta ahora se desconocían los hábitos del desayuno en los pacientes con enfermedad cardiovascular; sin embargo, un estudio publicado en el último número de Revista Española de Cardiología (REC) afirma que casi la mitad de los pacientes ingresados por síndrome coronario agudo (SCA), es decir, infarto o angina inestable, desayuna incorrectamente.

   El Dr. Alberto Cordero, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y cardiólogo de la Unidad de Hemodinámica del Hospital de San Juan, Alicante, explica que, “hasta el momento se habían llevado a cabo estudios que evidencian malos hábitos alimentarios en la población española y a través de estudios poblacionales se sabe que entre un 10% y un 18% de la población no desayuna. Sin embargo, esta investigación ha acotado la muestra de análisis y ha estudiado cómo es el desayuno de los pacientes que ingresan por infarto en los hospitales y la incidencia directa que el desayuno tiene en el sistema cardiovascular”.


La investigación, llevada a cabo entre el Hospital de San Juan, Alicante, y el Hospital General de Valencia, analizó por primera vez los hábitos alimentarios en el desayuno de 181 pacientes con SCA mediante diez preguntas, cinco de las cuales giraron en torno al grado de adherencia a la dieta mediterránea –considerada la más beneficiosa para el sistema cardiovascular-, así como el estilo de vida y la alimentación saludable:

-Consumo habitual de frutos secos
-Consumo mínimo de dos piezas de fruta al día
-Consumo mínimo de verdura tres veces a la semana
-Consumo de pescado dos veces por semana
-Realizar un mínimo de 30 minutos de ejercicio físico al menos tres veces a la semana

   Tras estas preguntas los expertos observaron que 44 pacientes admiten no desayunar habitualmente y 60 toman solo líquido. Además, sumando estos dos grupos, se observó que un 42% presenta un patrón dietético incorrecto y que esto se asocia a más sedentarismo, mayor prevalencia de tabaquismo y más frecuentemente síndrome coronario agudo con elevación del segmento ST, que hace referencia al conocido como infarto agudo de miocardio clásico. “El estudio ha permitido conocer que la omisión del desayuno en los pacientes ingresados por infarto o angina es mucho más amplia que en el caso de la población general. Así, se ha evidenciado que los pacientes que no desayunan o que desayunan incorrectamente son más fumadores, tienen peores hábitos de vida –ya que son más sedentarios-, y presentan un patrón alimentario más alejado de la dieta mediterránea porque pican más entre horas, consumen más grasas y menos pescado”, concreta el experto, quien prosigue que, “además nuestros resultados coinciden con lo ya conocido de que las personas que fuman tienen hábitos nutricionales mucho menos favorables”.

   El desayuno forma parte de los ciclos circadianos del organismo, es decir, un ciclo biológico que abarca las 24h del día, dentro del cual se segmentan las horas de sueño (8h) y las de vigilia (16h). “Cuando nos levantamos, el cuerpo se pone en marcha, se activan los ciclos de cortisol –responsables del aumento de la presión arterial y de los niveles de azúcar por la mañana-, y es el momento en el que hay que subministrarle al cuerpo sus necesidades, idealmente tras la primera media hora. Solo por el hecho de activarnos y de ponernos en pie ya se ponen en marcha estos ciclos circadianos, y el desayuno forma parte de ellos. Cuando no desayunamos retardamos el periodo de saciedad y no proporcionamos la ingesta calórica que el cuerpo necesita para su correcto funcionamiento, de modo que alteramos el ciclo biológico marcado por el propio organismo”, matiza el doctor.

   La omisión del desayuno provoca que el cuerpo active otras vías metabólicas y recurra a otras reservas de energía no adecuadas, liberando ácidos grasos depositados en el hígado y en los músculos. Así, y según cuenta el Dr. Cordero, “el hecho de no desayunar hace que el cuerpo no segregue suficiente insulina –la hormona responsable de reducir los niveles de azúcar en sangre-. Además, los ácidos grasos circulan libremente por la sangre y, aunque suplen de manera temporal la falta de energía proporcionada por la ingesta de nutrientes, son altamente tóxicos para la pared vascular y están relacionados con la aparición de diabetes, cuyo riesgo se puede llegar a triplicar si no se desayuna”.

   Los resultados de este estudio han llevado a la SEC a resaltar la necesidad de desayunar correctamente cada día. El desayuno es una de las principales ingestas del día, ya que está precedida del período más largo de ayuno y reposo, y se considera la comida que más potencia la saciedad. “Tras este periodo de descanso, el cuerpo está más preparado para absorber mayor cantidad de nutrientes. Por ello, y viendo los malos hábitos de los pacientes analizados en este estudio, es muy importante incidir en la educación de la población, tanto en los que presentan problemas cardiovasculares como los que no, para que adquieran el hábito de sentarse diez minutos cada día para desayunar”, explica el doctor.


El desayuno ideal no debe contener sólo líquido (café o té) sino que debe estar acompañado de alimentos sólidos. Así, se considera un buen desayuno aquel que contiene los aportes nutricionales necesarios para el organismo tales como:

Proteínas e hidratos de carbono de absorción rápida: pan, tostadas, cereales o galletas integrales
Lácteos: leche, café con leche o yogurt (se pueden sustituir los lácteos por té)
Vitaminas: consumo de frutos secos y frutas -ya sea en forma de zumo o fruta fresca-.
Fibra: pan integral, cereales y fruta










miércoles, 12 de agosto de 2015

Los carbohidratos refinados aumentan el riesgo de depresión en mujeres posmenopáusicas.

Alimentos como el pan blanco o el arroz blanco desencadenan una respuesta hormonal que reduce los niveles de azúcar en la sangre y que, además, puede causar o exacerbar los cambios de humor.


   Una dieta alta en carbohidratos refinados aumenta el riesgo de depresión en mujeres posmenopáusicas, según ha mostrado una investigación realizada por expertos de la Columbia University Medical Center, Estados Unidos, y que ha sido publicada en el American Journal of Clinical Nutrition.

   Para llegar a esta conclusión, los expertos analizaron el índice glucémico de la dieta, la carga glucémica, los tipos de carbohidratos consumidos y los casos de depresión en una muestra de más de 70.000 mujeres posmenopáusicas que acudieron entre 1994 y 1998 a los Institutos Nacionales de la Iniciativa de Salud Estudio de Observación de la Mujer de la Salud entre 1994 y 1998.

   El consumo de hidratos de carbono aumenta los niveles de azúcar en la sangre en diversos grados, dependiendo del tipo de alimento ingerido, y, cuando más refinados sean, mayor es la puntuación del el índice glucémico (IG) escala.

   Los alimentos refinados como el pan blanco, arroz blanco, y soda desencadenan una respuesta hormonal en el cuerpo que reduce los niveles de azúcar en la sangre y que, además, puede causar o exacerbar los cambios de humor, fatiga y otros síntomas de la depresión.

   En este sentido, los científicos han descubierto que el consumo excesivo de estos productos está asociado a un mayor riesgo de depresión en el colectivo de mujeres analizado. Por ello, los autores han sugerido la posibilidad de que en el tratamiento y las medidas preventivas para la depresión se tengan en cuenta las intervenciones dietéticas.




lunes, 10 de agosto de 2015

Hacer ejercicio físico durante 15 minutos al día reduce el riesgo de muerte en mayores de 60 años.

El mismo estudio también demuestra que si una persona mayor de 60 años realiza ejercicio físico de más de 1.000 equivalentes metabólicos por minuto, puede llegar a reducir en un 28% su riesgo de fallecer.


Hacer ejercicio físico a partir de los 60 años, aunque solo sea durante 15 minutos al día, reduce el riesgo de muerte, principalmente por enfermedades cardiovasculares, según una revisión de estudios publicada en el British Journal of Sports Medicine.

   La investigación ha revelado que realizar semanalmente actividades que supongan menos de 500 equivalentes metabólicos por minuto (MET) reduce en un 22% el riesgo de muerte respecto a las personas que no realizan ningún tipo de ejercicio. Los equivalentes metabólicos por minuto o MET miden la cantidad de calorías quemadas por minuto durante una actividad física. Por lo general, se recomienda realizar actividades físicas que equivalgan a entre 500 y 1.000 equivalentes metabólicos por minuto cada semana.

   Un ejercicio moderado o fuerte semanal con una duración de 75 minutos, que equivale a 250 equivalentes metabólicos por minuto o a 15 minutos de ejercicio físico al día, también genera beneficios para la salud. Además, los primeros 15 minutos de ejercicio son los que tienen un mayor impacto en el estado de la persona, por lo que los investigadores creen que es "la dosis ideal".

   El estudio también ha demostrado que si una persona mayor de 60 años realiza ejercicio físico de más de 1.000 equivalentes metabólicos por minuto, puede llegar a reducir en un 28% su riesgo de fallecer. Por otro lado, se observaron mayores beneficios en las personas que pasaron de no hacer ningún tipo de actividad a realizar ejercicio físico cada cierto tiempo. En cuanto al género, murieron menos mujeres mayores de 60 años que realizaban ejercicio físico que hombres.

   El equipo de investigación concluyó que "los objetivos de actividad física que se recomiendan actualmente quizá son excesivos para las personas mayores y pueden desanimarles. El hecho de que cualquier esfuerzo valga la pena puede convencer a ese 60% de mayores de 60 años participantes en el estudio que no practican ejercicio físico a que se vuelvan activos".

   El estudio se realizó rastreando las bases de datos de estudios que relacionaban la actividad física semanal en las personas mayores de 60 años con el riesgo de mortalidad. Solo 9 trabajos fueron aceptados para ser estudiados y, en total, participaron 122.417 personas a lo largo de 10 años, de las que 18.122 murieron antes de completarse la investigación.

jueves, 6 de agosto de 2015

El consumo regular de alimentos picantes podría estar vinculado a un menor riesgo de muerte.

En un estudio, los participantes que comieron alimentos picantes casi cada día presentaron un riesgo relativo de muerte un 14% menor que aquellos que los consumían menos de una vez a la semana.



   El consumo habitual de alimentos picantes, incluso todos los días de la semana, podría estar relacionado con un menor riesgo de muerte, según un estudio observacional sin conclusiones definitivas pero cuyos autores recomiendan que se investigue más porque estos resultados podrían "dar lugar a recomendaciones e, incluso, al desarrollo de alimentos funcionales".

   Investigaciones anteriores ya habían sugerido efectos beneficiosos de las especias y su ingrediente bioactivo, la capsaicina, como combatir obesidad, antioxidante, antiinflamatorio y propiedades contra el cáncer.

   Por ello, un equipo internacional liderado por investigadores de la Academia China de Ciencias Médicas ha examinado la asociación entre el consumo de alimentos picantes como parte de una dieta diaria y el riesgo total y las causas de la muerte.

   Los investigadores realizaron un estudio prospectivo sobre 487.375 participantes de entre 30 y 79 años inscritos en el China Kadoorie Biobank entre 2004 y 2008. Todos completaron un cuestionario sobre su salud en general, sus mediciones físicas y su consumo de alimentos picantes, carne roja, vegetales y alcohol.

   Los participantes con un historial de cáncer, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular fueron excluidos del estudio, y se tuvieron en cuenta factores como la edad, estado civil, nivel de educación y actividad física. Durante una mediana de seguimiento de 7,2 años, se registraron 20.224 muertes.

   En comparación con los participantes que comieron alimentos picantes menos de una vez a la semana, los que los consumieron 1 o 2 días a la semana registraron un 10% menor riesgo de muerte, mientras los que los tomaron entre 3 y 5 días o los que los comieron 6 o 7 días a la semana tenían un 14% menor riesgo de muerte.

   En otras palabras, los participantes que comieron alimentos picantes casi cada día tenían un riesgo relativo de muerte un 14% menor que aquellos que los consumían menos de una vez a la semana. La asociación fue similar en hombres y mujeres, y fue más fuerte en aquellos que no consumen alcohol.

   El consumo frecuente de alimentos picantes también estaba relacionado con un menor riesgo de muerte por cáncer y cardiopatía isquémica y con enfermedades del sistema respiratorio, y esto fue más evidente en las mujeres que en los hombres.

   Los chiles frescos y secos eran las especias más utilizadas en los que reportaron comer alimentos picantes semanalmente, y su posterior análisis mostró los que consumieron guindilla fresca tienden a tener un menor riesgo de muerte por cáncer, la cardiopatía isquémica y la diabetes.

   Algunos de los ingredientes bioactivos de estos alimentos son los que producen este efecto, según explican los autores. El chile dulce es más rico en capsaicina, vitamina C y otros nutrientes. Pero advierten contra la vinculación de cualquiera de estos con la reducción del riesgo de muerte.

   Ante estos resultados, en un editorial adjunto, Nita Forouhi, de la Universidad de Cambridge, se pregunta si la gente debería comer comida picante para mejorar la salud. A su juicio, es demasiado pronto para afirmarlo, pero pide más investigación para probar si estas asociaciones son el resultado directo de la ingesta de alimentos picantes o si se trata de un marcador de otros factores de la dieta o estilo de vida.



miércoles, 15 de julio de 2015

Asocian la respuesta cerebral de los niños a la comida con su composición corporal.


Los niños con mayor porcentaje de grasa corporal presentan una menor actividad en una determinada área del cerebro cuando ven imágenes de alimentos sanos bajos en calorías.


   Un estudio para el que se ha empleado tecnología de imágenes cerebrales, ha identificado un patrón de respuesta cerebral en los niños que podría suponer un primer paso a la obesidad infantil. En el trabajo, realizado por Nicole Fearnbach, estudiante graduado en el Departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Penn State, Estados Unidos, se escaneó la actividad cerebral de los niños mientras veían imágenes de alimentos altos y bajos en calorías y se detectó que la delgadez y la gordura están vinculados a cómo los cerebros de los niños responden a la alimentación.

   Los investigadores, cuyo trabajo se presenta esta semana en la reunión anual de la Sociedad para el Estudio del Comportamiento Alimenticio (SSIB, por sus siglas en inglés), se centraron en una región del cerebro llamada sustancia negra, implicada en la recompensa, el aprendizaje y el control motor, que responde a los estímulos alimentarios. Fearnbach y sus colegas descubrieron que la activación neuronal en esta área del cerebro difería en niños según el peso.

   Los niños con mayor peso corporal magro tenían una respuesta más potente del cerebro en la sustancia negra cuando veían los alimentos ricos en calorías en comparación con los niños con menor peso corporal magro. El estudio también encontró que los niños con mayor grasa corporal tenían menor actividad en esta misma área del cerebro cuando vieron imágenes de alimentos sanos bajos en calorías, como frutas, verduras y pollo a la parrilla.

   "Creemos que los niños con peso corporal magro podrían tener una mayor respuesta de recompensa a los alimentos altos en calorías, en parte debido a que tienen mayores necesidades de energía en comparación con los niños con el peso corporal menos magro. El peso corporal magro determina en gran medida la cantidad de calorías que quemamos cada día a través de nuestra tasa metabólica en reposo. Los niños más grandes queman más calorías y nuestros resultados muestran que sus cerebros responden de manera diferente a los alimentos", explica Fearnbach.

   "Curiosamente, también encontramos que los niños con más grasa corporal tenían una respuesta cerebral reducida a los alimentos con pocas calorías, que tienden a ser las opciones más saludables --añade Fearnbach--. Podría ser que los niños con mayor grasa corporal encuentran que los alimentos más saludables son menos gratificantes. Pero no sabemos aún si tener más grasa corporal es una causa o una consecuencia de estas respuestas cerebrales".

   Los resultados de este estudio sugieren que la composición corporal de los niños puede influir en cómo el cerebro responde a los alimentos, pero depende probablemente de si estos alimentos son altos o bajos en calorías. Se necesitan futuros estudios de investigación para determinar cómo estos hallazgos se relacionan con la ingesta de alimentos de los niños o su peso corporal en el tiempo.

   El estudio involucró a 38 niños de 7 a 10 años y sus padres, con cada familia participando en cinco visitas totales al laboratorio. La composición corporal de los niños se midió para obtener el peso corporal magro y la grasa corporal. También se realizó una exploración de los niños mediante imagen por resonancia magnética funcional (fMRI) mientras veían las fotos de alimentos que diferían en el contenido de energía y los autores determinaron la respuesta del cerebro de cada niño a estas diferentes categorías de alimentos y miraron cómo estaba influenciada por su composición corporal.



viernes, 19 de junio de 2015

Las raíces, tallos y hojas de las fresas silvestres son fuente de nutrientes.

Un estudio en el que participa la Universidad Complutense de Madrid, revela que las partes vegetativas de este fruto tienen propiedades nutritivas.


   Las fresas silvestres, que crecen en bosques y pendientes de zonas montañosas, resultan beneficiosas para la salud por sus propiedades diuréticas y astringentes. Eso incluye tanto al fruto como a sus raíces y partes vegetativas aéreas (tallos y hojas). 


   Investigadoras del grupo ALIMNOVA de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), junto a científicos portugueses de la Universidad de Oporto y del grupo BioChemCore del Instituto Politécnico de Bragança (liderado por Isabel C.F.R. Ferreira), han descubierto que estos elementos también tienen propiedades nutritivas. 



   “Hasta ahora no existía ningún estudio nutricional relativo a las partes vegetativas de esta planta, y tampoco había datos sobre la composición en cuanto a nutrientes y compuestos bioactivos de sus infusiones y decocciones”, explica Patricia Morales, profesora del departamento de Nutrición y Bromatología II de la UCM y coautora del trabajo, que se ha publicado en la revista LWT – Food Science and Technology.



   El análisis de muestras silvestres –recogidas en Serra da Nogueira, en Portugal– y de fresas comerciales reveló que, además de cualidades nutritivas, las raíces, tallos y hojas también tienen propiedades antioxidantes, al ser ricas en vitamina E, C y otros ácidos orgánicos.



   “Sería interesante realizar un estudio más pormenorizado, pero los resultados preliminares indican que las raíces silvestres aportan más cantidad de azúcares, ácidos grasos poliinsaturados, vitamina B9 y E en comparación con las comerciales”, afirma Morales. 



Dosis recomendada por la UE 



   Además de la planta, las investigadoras estudiaron infusiones y decocciones preparadas con las muestras. Las infusiones se hicieron en agua destilada hirviendo, en la que se introdujo un gramo de cada ejemplar, dejándola reposar cinco minutos. En las decocciones se sumergieron las plantas desde el principio, llevando el agua a ebullición durante cinco minutos y dejándola enfriar el mismo tiempo. 



   Estas fresas abundan en Europa y en países como Canadá, Estados Unidos, Corea y Japón. El Parlamento Europeo ha recomendado un consumo diario de 200 microgramos al día de vitamina B9 (ácido fólico y folatos), presente en las partes vegetativas, sobre todo en las raíces.



   “Según los resultados obtenidos, 100 mililitros al día de la infusión de estos elementos de la planta podrían contribuir de forma apreciable a la ingesta diaria de nutrientes, como es el caso de los folatos”, destaca Morales. 



   Los análisis detectaron que las muestras silvestres destacaron en cuanto a sus contenidos de minerales, calcio, magnesio, hierro y manganeso, frente al potasio, cinc y cobre de las comerciales. “Cualquiera de las dos pueden ser consideradas como fuentes de nutrientes y de compuestos bioactivos con importancia fisiológica y nutricional”, apuntan las investigadoras.







miércoles, 17 de junio de 2015

Algunos antioxidantes se muestran eficaces frente al dolor de agujetas.

Un estudio analiza las principales bases de datos sobre esta clase de suplementos, que, en los últimos años, han cobrado popularidad para contrarrestar los efectos de los radicales libres y los síntomas del daño muscular.


   Investigadores del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León (Ibiomed), de la Universidad Autónoma de Chihuahua, México, y de la Universidad de Viçosa, Brasil, han realizado una revisión sistemática de la literatura científica para conocer los efectos de los suplementos antioxidantes en la disminución del dolor muscular tardío (DMT), lo que se conoce comúnmente como agujetas.

   En un artículo publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, Ramón Candia Luján, José Antonio de Paz y Osvaldo Costa Moreira realizan un rastreo bibliográfico en las principales bases de datos científicas en torno a los suplementos antioxidantes que, en los últimos años, han cobrado popularidad para contrarrestar los efectos de los radicales libres y los síntomas del daño muscular, entre los que se encuentra el DMT.

   El investigador de Ibiomed José Antonio de Paz explica en qué reside el interés por profundizar en esta línea. “Desde el año 2000 en Ibiomed trabajamos con pacientes con esclerosis múltiple, ancianos, personas con fibromialgia o insuficiencia renal, entre otros, para analizar cómo a través de la condición física podemos mejorar la calidad de vida y disminuir la discapacidad de estos pacientes”.

   En estos años de trabajo, los investigadores han comprobado que una de las cosas más importantes que hay que entrenar en las personas que tienen la salud comprometida es la fuerza muscular.

   “Es necesario incrementar la masa muscular y aumentar la fuerza. Hoy se considera al tejido muscular un órgano endocrino, y también tiene una función inmunitaria. Por ello el entrenamiento orientado a la fuerza no solo incrementa la calidad de vida por mejorar funcionalmente a las personas, sino que produce efectos biológicos, bioquímicos y hormonales beneficiosos”, subraya.

   Para incrementar la masa muscular y la fuerza es indispensable planificar un entrenamiento de fuerza. En este sentido, existen dos posibilidades, “una es el entrenamiento convencional que consiste en levantar pesos, que se llama concéntrico, y que requiere mucha energía porque para que tenga repercusión en el músculo la carga tiene que ser bastante grande”. Sin embargo, a menudo estos pacientes “no tienen suficiente energía como para levantar esa carga”.

   Existe otro tipo de entrenamiento que consiste en bajar cargas, denominado entrenamiento excéntrico. “Si subimos una montaña es trabajo concéntrico, básicamente, nos cuesta mucha energía y nos cansa mucho. Pero si la bajamos es trabajo excéntrico, y no nos cansa tanto ya que no necesitamos mucha energía, aunque sí tiene mucha repercusión en los músculos”. De hecho, este tipo de trabajo excéntrico produce DMT. “A nosotros nos duelen las piernas no cuando subimos una montaña, sino cuando la bajamos”, ilustra el investigador.

Entrenamiento de tipo excéntrico

   El equipo científico del Ibiomed trabaja en el entrenamiento de fuerza de tipo excéntrico, ya que para pacientes con esclerosis múltiple, ancianos, personas con fibromialgia o insuficiencia renal es el más viable, aunque inicialmente produce mucho dolor muscular.

  “Esa es la razón por la que decidimos estudiar qué había en las publicaciones científicas internacionales en cuanto al empleo de agentes antioxidantes para disminuir el dolor muscular producido por el ejercicio, lo que llamamos dolor muscular tardío o vulgarmente agujetas”, recuerda.

   Los investigadores encontraron 54 artículos científicos que trataban sobre el dolor muscular tardío y el empleo de sustancias antioxidantes. De esos 54 artículos, todos en inglés, consiguieron 48 a texto completo.

   De ellos, 17 se centraban en el efecto de la vitamina C y la vitamina E, 14 en el empleo de polifenoles, 11 abordaban el empleo de café y cacao y cuatro el consumo de bebidas comerciales. En resumen, “de los 17 artículos sobre vitamina C y E, siete se mostraron eficaces; de los 14 artículos sobre polifenoles, nueve fueron eficaces; de los 11 de café y cacao, nueve también lo fueron; y de las bebidas comerciales, solamente dos de cuatro fueron efectivos. De esta forma, los antioxidantes más eficaces parecen ser los polifenoles y el café y cacao”, detalla el investigador.

  Por otro lado, apunta, para que la administración de antioxidantes en la disminución del DMT sea eficaz, en general el tratamiento no se debe realizar solo tras el ejercicio, sino antes y después.

Colaboración internacional

   Entre los aspectos que están analizando en la actualidad los científicos se encuentra la cuantificación de la masa muscular o la hipertrofia, es decir, el resultado de los entrenamientos, para lo que emplean densitometrías, y están tratando perfeccionar la sensibilidad y la especificidad de ese método.

   Uno de los estudios que han llevado a cabo se centra en pacientes con esclerosis múltiple. Los participantes en este estudio han realizado entrenamiento excéntrico con los aparatos especializados con que cuenta la Universidad de León durante 14 semanas y los resultados de este entrenamiento se compararán con los de 80 pacientes de otras zonas de Castilla y León que se han ofrecido como sujetos controles a los que se ha aplicado un entrenamiento convencional.

   Los investigadores trabajan también el entrenamiento de fuerza con pacientes de cáncer de mama, en colaboración con un grupo científico de la Universidad de Sonora, México, y con otro grupo de Bogotá, Colombia. El objetivo es la ganancia de fuerza y de masa muscular en estas pacientes. En el pasado mes de agosto los investigadores recibieron un premio al trabajo realizado en Bogotá en el que lograron disminuir uno de los biomarcadores de esta enfermedad, como es el IGF 1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1).







miércoles, 20 de mayo de 2015

Las dietas ricas en nueces ralentizan el crecimiento del cáncer colorrectal.

Un estudio en ratones muestra que el suplemento de este fruto seco favorecen la incorporación de ácidos grasos con efectos protectores en el epitelio intestinal.


   Seguir una dieta suplementada con nueces podría ralentizar el crecimiento de los tumores colorrectales, gracias a que produce cambios beneficiosos en los genes cancerígenos, según ha mostrado un estudio realizado por el Centro Médico Beth Isreal Deaconess de la Harvard Medical School, Estados Unidos, y publicado en Journal of Nutritional Biochemistry.

   La investigación, liderada por el Dr. Christos Mantzoros, es la primera que evalúa si el consumo de nueces puede inducir cambios en los micro ácidos ribonucleicos (miARN), los nucleótidos que están implicados en la alteración de la expresión genética y que, probablemente, influyan en la transcripción genética involucrada en los procesos antiinflamatorios, antivasculares y de antiproliferación de las células cancerígenas.

   "La investigación demuestra que una dieta con nueces causa cambios significativos en los perfiles de expresión de los miRNA en los tejidos del cáncer de colon e incorpora ácidos grasos protectores en los tumores de colon, ya sea a través de sus efectos directos o a través de los efectos aditivos o sinérgicos de los múltiples compuestos presentes en las nueces", ha explicado el Dr. Mantzoros.

   Asimismo, Mantzoros ha señalado que, aunque se necesitan estudios adicionales, los miRNAs podrían ser una potencial diana terapéutica en el tratamiento de este tipo de cáncer. Para realizar el trabajo, los investigadores analizaron a dos grupos de ratones inyectados con células de cáncer de colon. El primero fue alimentado con el equivalente a dos raciones al día de nueces (60 gramos), mientras que el segundo grupo recibió una dieta control similar pero sin nueces.

   Después de 25 días, los expertos descubrieron que en los tejidos tumorales de los ratones alimentados con nueces, se había producido un incremento de hasta 10 veces la cantidad total de ácidos grasos omega-3, incluyendo el ALA, un ácido graso esencial para diversos procesos del cuerpo conocido por reducir la inflamación.

   Finalmente, constataron la incorporación de ácidos grasos con efectos protectores en el epitelio intestinal de los ratones alimentos con nueces, lo que podría alterar los perfiles de expresión de los miARN.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Los niñas obesas entre 6 y 7 años son más propensas a desarrollar asma.

La relación entre ambas enfermedades se intensifica en ausencia de eccema en los lactantes, y en ausencia de rinoconjuntivitis y eccema en niños y adolescentes, según una tesis de la doctora Noelia Álvarez, de la Universidad de Navarra.


   Una tesis doctoral llevada a cabo por la doctora Noelia Álvarez, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, ha confirmado que los niños obesos tienen un mayor riesgo de desarrollar asma. Según la investigación, la relación entre obesidad y asma se intensifica en el sexo femenino, siendo las niñas obesas de entre 6 y 7 años las más propensas a desarrollar esta enfermedad. En concreto, "esta población tiene hasta casi 5 veces más riesgo de tener asma grave y casi 4 veces más de presentar asma inducida por el ejercicio", explica la doctora.

   Además, la relación entre obesidad y asma "se intensifica en ausencia de eccema en los lactantes, y en ausencia de rinoconjuntivitis y eccema en niños y adolescentes". "Un hecho que hay tener en cuenta, ya que el asma suele relacionarse con la presencia de estas patologías", detalla la Álvarez.

   Finalmente, el estudio observa también cómo en el caso de los varones, los lactantes con exceso de peso corporal tienen mayor riesgo de sibilancias, es decir, de padecer ruidos respiratorios sibilantes o pitidos. Todo ello, indica la tesis, ha provocado que en los últimos años se hable de un tipo de paciente, el "obeso-asmático", "que presenta un asma de difícil control con exacerbaciones frecuentes y severas, y una mayor resistencia al tratamiento con corticoides".

   La tesis, titulada 'Obesidad como factor de comorbilidad del asma en la infancia y adolescencia en el área metropolitana de Pamplona', ha sido dirigida por los doctores de la Clínica Universidad de Navarra Cristina Azcona y Francisco Guillén, y en ella se han estudiado 9.694 niños del área metropolitana de Pamplona basándose en los estudios internacionales ISAAC (International Study of Asthma and Allergy in Childhood) fase III y de Sibilancias del Lactante, ha explicado la Universidad de Navarra en un comunicado.




miércoles, 25 de marzo de 2015

El consumo de 34 gramos de granos enteros de cereal al día reduce en un 17% el riesgo de muerte prematura.

Un estudio basado en los hábitos de consumo durante 14 años de 566.339 personas revela que una dieta rica en fibra de cereal reduce la mortalidad en patologías crónicas como cáncer, enfermedades cardiorrespiratorias o diabetes.


   Investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Boston, Estados Unidos, afirman como el consumo de fibras de cereal y granos enteros se asocia con un menor riesgo de muerte para patologías crónicas como cáncer, enfermedades cardiorrespiratorias o diabetes, que varía según la dolencia. 

   El trabajo, cuyos resultados se publican en BMC Medicine, apunta que el consumo de una media de 34 gramos de granos enteros de cereal al día –toda la semilla de una planta comestible formada por el germen, el salvado y la espora de cereales como el trigo, la avena y quinua– se asocia con una reducción del 17% del riesgo de muerte prematura, en comparación con las personas que consumen un promedio 3,98 gramos.

   Los granos de cereal completos son una fuente rica de fibra dietética y otros nutrientes como minerales y antioxidantes. Asimismo, la ingesta media de 10,22 gramos al día de fibras de cereal se asocia con una reducción del 19% de riesgo de muerte prematura en comparación con aquellos que consumen una media de 2,02 gramos al día. 

   Para Lu Qi, director del estudio, estos hallazgos “deben motivar ensayos clínicos y estudios experimentales que den mayor testimonio sobre los efectos beneficiosos para la salud de los granos enteros y sus posibles compuestos eficaces como la fibra y otros nutrientes. El objetivo último es explorar los efectos metabólicos de estos componentes".

   Es más, los científicos de Harvard encontraron que, incluso cuando se tuvieron en cuenta factores como el estado de salud, la actividad física y el grado de obesidad de los participantes, el porcentaje de riesgo de muerte prematura se reducía de forma similar.

   Los investigadores analizaron los resultados del Estudio de Dieta y Salud NIH-AARP, que analizó los hábitos de consumo durante 14 años de 566.339 personas con una edad de 50 años en adelante, procedentes de diversos estados norteamericanos.



Necesidad de más estudios

   Al desglosar los resultados por tipo de patología, los datos revelan que el consumo elevado de cereales integrales se asocia con un 11% y un 48% de menor riesgo de muerte por enfermedades respiratorias y diabetes, respectivamente. Además, la mortalidad relacionada con la ingesta de fibras disminuye un 15% y 34% el riesgo de cáncer y diabetes, respectivamente.

   Para los autores, al tratarse de un estudio observacional no es posible confirmar que los granos enteros y las fibras por sí solas provoquen esta reducción del riesgo. “La fibra de cereales, presente en los granos completos, puede tener efectos beneficiosos para la salud gracias a sus propiedades antiinflamatorias, entre otras. Sin embargo, se necesitará más investigación para confirmar si este hecho es el causante de la buena salud de los sujetos analizados”, concluyen.





jueves, 12 de marzo de 2015

Una dieta rica en legumbres reduce en un 14% la probabilidad de infarto de miocardio y angina de pecho.

Así lo indica un metaanálisis que también avala los beneficios del consumo de frutos secos tras estudiar a más de 500.000 personas de América, Europa y Asia.

   Cuatro raciones semanales de 100 gramos de legumbres reducen en un 14% del riesgo de sufrir cardiopatía isquémica (infarto o angina de pecho). Así lo indica el metaanálisis en el que se estudian los resultados de un total de 27 trabajos realizados en tres continentes distintos (América, Europa y Asia) y que suman 501.791 participantes. El análisis también concluye que el consumo de frutos secos (cuatro raciones de 28 gramos a la semana) se asocia a una reducción del 24% del riesgo de morir por cardiopatía isquémica, a una reducción del 22% del riesgo de sufrir cardiopatía isquémica y a una reducción del 13% del riesgo de sufrir diabetes. Los resultados se publican en American Journal of Clinical Nutrition.

   Otro metaanálisis publicado en Canadian Medical Association Journal establece que la ingesta de legumbres reduce significativamente los niveles de colesterol LDL y, por consiguiente, el riesgo cardiovascular. El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de Toronto, analiza los principales hallazgos de 26 estudios en los que se evalúan los efectos de una dieta rica en legumbres. Tras la valoración de los resultados, concluye que aquellas personas que comen legumbres una vez al día (130g/día) durante una media de 6 semanas, reducen significativamente los niveles de colesterol LDL en 0,17mmol/L (un 5% respecto al punto de partida).


   Además, se observa que la reducción de colesterol es mayor en aquellos estudios en los que se incluyen más hombres. Los investigadores afirman que los hombres suelen responder mejor a esta dieta, ya que suelen tener niveles de colesterol más elevados que las mujeres pre y post-menopaúsicas y, además, tienden a llevar dietas menos saludables.

   “Por definición, una dieta sana debe tener un porcentaje alto de fibra y pocas grasas saturadas. Y, precisamente, las legumbres aportan un alto contenido en fibra, son la principal fuente de proteínas de origen vegetal y contienen una cantidad muy baja de grasas”, explica el Dr. Ignacio Fernández Lozano, secretario general de la Fundación Española del Corazón (FEC); quien añade que, “según el estudio PREDIMED, probablemente uno de los estudios de nutrición recientes más importantes, ya apuntaba que tres raciones semanales de legumbres provocaban una disminución de los eventos cardiovasculares. Así, los metaanálisis recientemente publicados, no solo reafirman esta conclusión, sino que además aportan nuevos datos que demuestran el beneficio de estos alimentos”. 

Las legumbres: características y recomendaciones nutricionales

    Las legumbres son ricas en proteínas (17-25% de la composición total), hidratos de carbono (en torno al 55%), fibra (11-25% de su contenido) y varios micronutrientes. Contienen minerales (calcio, hierro y magnesio) y vitaminas del grupo B. Entre las especies consumidas en Occidente, las más populares son las judías blancas y rojas, las habas, los guisantes, las lentejas, los garbanzos y la soja.

   Los especialistas recomiendan consumir entre dos y cuatro raciones de legumbres a la semana, entendiendo por una ración 70g de producto en crudo (1 plato normal individual de legumbre cocida).

El Dr. Fernández Lozano recuerda que, “las legumbres son una forma fácil y barata de comer sano, un aspecto importante a tener en cuenta en tiempos de crisis. Además, forman parte esencial de la dieta mediterránea”.

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Guisante verde: aporta gran cantidad de vitamina C y Hierro. Es un alimento adecuado para las mujeres con ferropénica.
Lentejas: contienen proteínas ricas en aminoácidos esenciales. Combinadas con arroz, constituyen un alimento básico para los vegetarianos, ya que sustituyen a la carne, la leche o los huevos.
Garbanzos: Contienen tanto calcio como el queso y sus proteínas son las de más alto nivel nutritivo.
Soja: contiene una variedad de proteínas muy completa y presenta unas sustancias llamadas fitoestrógenos que actúan como antioxidantes y que son capaces de regular los niveles hormonales de las mujeres.
Habas: tienen un alto contenido en vitamina C, así como carbohidratos.




miércoles, 11 de marzo de 2015

Investigan un spray nasal de oxitocina que reduce la ingesta de calorías en hombres sanos.

Un estudio muestra que los hombres que lo usan no consumen tantos alimentos ricos en grasas en el desayuno.


   Una formulación nasal sintética de la hormona oxitocina podría reducir la ingesta de calorías en hombres sanos, especialmente el consumo de alimentos ricos en grasas, después de un solo tratamiento, según un estudio realizado por investigadores norteamericanos. Los resultados, que fueron presentados este domingo en la reunión anual de la Sociedad de Endocrinología, en San Diego, Estados Unidos, confirman los de estudios en animales que muestran que la oxitocina reduce la ingesta de alimentos. Además, los investigadores descubrieron que mejoró los niveles de activadores metabolícos, como la sensibilidad a la insulina.

   La investigadora principal, Elizabeth Lawson, profesora asistente de medicina de la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, cree que este 'spray' podría servir de terapia contra la obesidad. Según las conclusiones de la investigación, tras su uso bajó el número de calorías que los hombres (que eran de peso normal o sobrepeso) consumieron en el desayuno posterior. La experta afirma que es necesario un estudio adicional, aunque considera que "la oxitocina es un tratamiento prometedor para la obesidad y sus complicaciones metabólicas".

   Lawson y sus colegas reclutaron para el estudio a 25 hombres con buen estado de salud, y una edad media de 27 años. De ellos, 13 tenían un peso saludable y los otros 12 tenían sobrepeso u obesidad. Al azar fueron asignados a la libre administración de una dosis única del 'spray' nasal de oxitocina o de 'spray' con placebo en ayunas.

   Una hora más tarde, los hombres recibían un desayuno que contenía porciones dobles de comida. Después de comérselo, los investigadores midieron la cantidad de calorías que cada hombre ingirió. En una visita posterior, los hombres repitieron el experimento pero recibieron el tratamiento opuesto (placebo o la oxitocina) a la primera visita. En promedio, los hombres ingirieron 122 calorías menos y 9 gramos menos de grasa en la comida después de recibir aerosol nasal de oxitocina en comparación con el placebo.




miércoles, 18 de febrero de 2015

Los buenos hábitos en la infancia pueden mejorar hasta un 35% la salud cardiovascular en la edad adulta.

Un estudio muestra que la presencia de factores psicosociales favorables durante la niñez aumentan la probabilidad de disfrutar de una mejor salud cardiovascular de mayores.


   Un trabajo publicado en la revista Circulation revela la presencia de factores psicosociales positivos durante la infancia y la juventud, de los 3 a los 18 años, aumenta el índice de salud cardiovascular en la edad adulta. En concreto, la investigación realizada en Finlandia concluye que los niños y adolescentes que tenían mayor presencia de estos factores favorables (entorno socioeconómico, el entorno emocional, los hábitos saludables de los padres, la ausencia de posibles acontecimientos estresantes, la capacidad de autorregulación del niño y su adaptación social) durante la infancia también tenían un 35% más de probabilidades de tener una buena salud cardiovascular en la edad adulta en comparación con los que presentaron menos factores favorables. 

   El estudio ha contado con un total de 1.089 participantes de edad comprendida entre los tres y los dieciocho años. Los investigadores registraron los niveles de ciertos indicadores de riesgo cardiovascular (índice de masa corporal, presión arterial y colesterol) y, mediante un exhaustivo test, la presencia de distintos factores psicosociales favorables.

   Veintisiete años más tarde, cuando los participantes se encontraban entre los 30 y los 45 años de edad, los investigadores evaluaron el estado de salud cardiovascular de todos ellos mediante distintos indicadores de riesgo (el índice de masa corporal, la practica de actividad física semanal, el tabaquismo, la dieta equilibrada y los niveles de presión arterial, de colesterol y de glucosa en sangre). 

   Tras el análisis de los resultados se ha observado que una mayor exposición a factores psicosociales positivos se asocia a un 14% más de probabilidades de mantener un índice de masa corporal (IMC) normal, a un 12% más de probabilidades de no ser fumador y a un 11% más de probabilidades de mantener unos niveles de glucosa correctos en la edad adulta. Además, de los factores psicosociales específicos, un entorno socioeconómico favorable y una mayor capacidad de autorregulación por parte del niño, son los factores que aportan un mayor beneficio a la salud cardiovascular en la edad adulta. 

   La Fundación Española del Corazón (FEC) recuerda que un 60% de los hábitos de vida se adquieren en la infancia y que el trabajo preventivo en edades tempranas es fundamental para lograr reducir el impacto y la gravedad de las enfermedades cardiovasculares.

   Para el Dr. Leandro Plaza, presidente de la FEC, “Resulta vital hacer énfasis sobre la prevención cardiovascular desde las escuelas priorizando la importancia de una alimentación cardiosaludable y de la práctica periódica de actividad física para abordar, desde la infancia, problemas de salud como la obesidad y el sedentarismo”. 

   “La adopción de hábitos saludables y los consejos sobre prevención deberían ser tan importantes como cualquier otra asignatura. Cabe destacar que son muchos los niños y niñas que desayunan y comen en su centro escolar. Por ello, es el momento y el lugar perfecto para inculcar la importancia de una alimentación cardiosaludable, entre otros”, explica el especialista y sugiere que, “estas comidas deberían estar revisadas por nutricionistas, capaces de planificar una dieta sana y equilibrada que inculque a los niños una alimentación correcta y saludable”.