martes, 9 de diciembre de 2014

La vitamina C reduce la obstrucción de las vías respiratorias tras la práctica de actividad física.

Según un metanálisis, reduce a la mitad el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF-1).

Investigadores de la Universidad de Helsinki, Finlandia, aseguran que la vitamina C puede ser de ayuda para las personas cuyas vías respiratorias quedan obstruidas cuando realizan alguna actividad física, según los resultados de un estudio publicado en Allergy, Asthma & Clinical Immunology.

   Dado que la actividad física aumenta el estrés oxidativo, pensaron que un antioxidante como la vitamina C podría tener efectos beneficiosos para las personas que practican ejercicio, ya que además está implicada en el metabolismo de la histamina, prostaglandinas y los cisteinil leucotrienos, mediadores en la broncoconstricción inducida por el ejercicio.

   El análisis incluyó un meta-análisis de 3 estudios en los que vieron que la vitamina C reduce a la mitad el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF-1), y otros 5 trabajos que revelaron que esta vitamina puede reducir a la mitad la incidencia y duración de estos problemas respiratorios.

   El estudio fue completado con otra investigación con 12 participantes con asma, de 26 años de media, cuyas vías respiratorias quedaban obstruidas tras hacer deporte, y los resultados confirmaron los beneficios de la vitamina C.

   "Dada la seguridad y el bajo coste de la vitamina C, y la consistencia de los resultados positivos en los nueve ensayos aleatorios sobre la vitamina C contra la broncoconstricción inducida por el ejercicio y los síntomas respiratorios, parece razonable que las personas físicamente activas prueben si les puede aportar algún beneficio", ha destacado Harri Hemila, autor de la investigación.



Allergy, Asthma & Clinical Immunology (2014); doi:10.1186/1710-1492-10-58

martes, 2 de diciembre de 2014

La capacidad antioxidante de los zumos de naranja es diez veces superior a lo que se creía.

Una técnica desarrollada por investigadores de la Universidad de Granada para medir esta propiedad arroja unos valores muy superiores a los que indican los métodos de análisis actuales.


   Los zumos de naranja y otros cítricos se consideran productos saludables por su alto contenido en compuestos antioxidantes, que ayudan a reducir los dañinos radicales libres en nuestro organismo, pero una nueva investigación señala que sus beneficios son mayores de lo que se pensaba.

   Para estudiar estos compuestos en el laboratorio, se emplean técnicas que simulan la digestión de los alimentos en el aparato digestivo, de tal forma que se analiza solo la capacidad antioxidante de aquellas sustancias que potencialmente se absorben en el intestino delgado: la fracción líquida de lo que comemos.

   “El problema es que no se mide la actividad antioxidante de la fracción sólida –la fibra–, porque se supone que no se aprovecha; pero esta parte insoluble llega al intestino grueso y la microbiota intestinal también puede fermentarla y extraer aún más sustancias antioxidantes, que podemos valorar con un nuevo método”, explica a Sinc José Ángel Rufián Henares, profesor de la Universidad de Granada.

   Su equipo ha desarrollado una técnica denominada ‘respuesta antioxidante global’ (GAR, por sus siglas en inglés), que también simula in vitro la digestión gastrointestinal que ocurre en nuestro organismo, pero teniendo en cuenta la capacidad antioxidante ‘olvidada’ de la fracción sólida.

   El método, cuyos detalles se publican en la revista Food Chemistry, incluye valoraciones de diversos parámetros físico-químicos, como el color, la fluorescencia o la relación de las concentraciones analizadas con la de compuestos indicadores como el furfural.



   Al aplicar la técnica a zumos comerciales y naturales de naranjas, mandarinas, limones y pomelos, se ha comprobado que sus valores se disparaban. Por ejemplo, en el caso del de naranja, se pasa de los 2,3 milimoles Trolox/litro (unidades de la capacidad antioxidante trolox) registrados con una técnica tradicional a los 23 mmol Trolox/L que indica el nuevo método GAR.

   “La actividad antioxidante es, en promedio, unas diez veces mayor de lo que todo el mundo decía hasta ahora, y no solo en los zumos, sino en cualquier otro alimento que se analice con esta metodología”, destaca Rufián Henares, que apunta su posible aplicación: “Esta técnica y los resultados derivados podrían servir a dietistas y autoridades sanitarias para establecer mejor los valores de la capacidad antioxidante de los alimentos”.

   Con la ayuda de este método, los científicos también han creado un modelo matemático para clasificar los zumos dependiendo de sus condiciones naturales y de almacenamiento, lo que permite asegurar que las materias primas y los procesos de esterilización y pasteurización son los correctos.





jueves, 20 de noviembre de 2014

Los edulcorantes bajos en calorías o sin calorías, una opción segura como apoyo en el manejo de la obesidad y la diabetes.

Varios estudios muestran que este tipo de sustancias, además de favorecer el control del peso, no sobreestimula los receptores del gusto ni provoca sensación de hambre.


   La evidencia científica ha mostrado que los edulcorantes bajos en calorías son una opción dietética adecuada como apoyo en el manejo de enfermedades como la obesidad o la diabetes mellitus. El dato se ha puesto de manifiesto durante el simposio 'Efectividad y seguridad de los edulcorantes bajos o sin calorías', organizado por la Fundación para la Investigación Nutricional (FIN) y la Asociación Internacional de Edulcorantes (ISA), y que ha tenido lugar en el marco el III Congreso Mundial de Nutrición y Salud Pública que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria.

   Según explicó en su ponencia el Prof. Dr. Adam Drewnowski, del Centro para la Nutrición y la Salud Pública de la Universidad de Washington, en Seattle, “la incorporación a las dietas de edulcorantes bajos o sin calorías ayudan en el control del peso. Además, varios estudios de laboratorio han mostrado de manera consistente que este tipo de edulcorantes no sobre-estimulan los receptores del gusto, no provocan hambre y no causan que se coma en exceso posteriormente”.

   “Aunque no se ha conseguido demostrar la causalidad, el análisis de datos de estudios observacionales e intervenciones clínicas a gran escala hechas en Estados Unidos, ha permitido identificar algunas tendencias socioeconómicas ligadas al consumo de bebidas con edulcorantes bajos o sin calorías”, apuntó el Dr. Drewnowski.

   De manera general, y según las conclusiones de estos estudios observacionales, el perfil de personas que consume alimentos y bebidas que contienen edulcorantes bajos o sin calorías suele tener alta formación académica. Además, el Dr. Drewnowski indica que, “es común que tengan un estilo de vida saludable, con hábitos alimentarios y de actividad física adecuados”.

   Tal y como señala el Prof. Dr. Arturo Anadón, perteneciente al departamento de Toxicología y Farmacología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, “a día de hoy todos estos edulcorantes bajos o sin calorías son evaluados y aprobados por la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA). Los compuestos que los conforman se encuentran de forma natural en otro tipo de alimentos como vegetales y frutas, y se ha demostrado que su uso dentro de las cantidades diarias recomendadas no supone ningún riesgo para el desarrollo de enfermedades”.

Evidencia científica demostrada sobre seguridad

   Por otro lado, además de contribuir a la reducción y mantenimiento de un peso adecuado, así como de servir de apoyo en el manejo de algunas patologías como la diabetes mellitus, son varios los estudios que muestran que no existe ninguna asociación entre el consumo de edulcorantes bajos o sin calorías y el incremento del riesgo de padecer dolencias no transmisibles como el cáncer.

   Tal y como subraya en su conferencia el Prof. Dr. Carlo la Vecchia, del Departamento de Epidemiología en el Instituto de Investigación Farmacológica ‘Mario Negri’, en Milán, “varios estudios llevados a cabo en Italia durante los últimos años, en los que se han comparado pacientes con diferentes tipos de cáncer con pacientes sanos, han mostrado que existe evidencia epidemiológica suficiente para refutar cualquier asociación entre el consumo de sacarina, aspartamo u otros edulcorantes y el riesgo de sufrir las neoplasias más comunes”.




miércoles, 19 de noviembre de 2014

Un estudio relaciona los niveles de contaminantes que una persona acumula con su grado de obesidad.

Investigadores de la Universidad de Granada demuestran que los sujetos con más contaminantes orgánicos persistentes (COPs) en su organismo tienen también mayores niveles de colesterol y triglicéridos.

   Un equipo de científicos españoles, entre los que se encuentran investigadores de la Universidad de Granada, ha corroborado que existe una relación entre los niveles de ciertos contaminantes ambientales que una persona acumula en su organismo y su grado de obesidad, y que los sujetos con más contaminantes presentan mayores niveles de colesterol y triglicéridos, importantes factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.


   El estudio, publicado en la Environmental Pollution, ha evaluado los niveles de contaminantes acumulados en tejido adiposo (grasa) en cerca de 300 hombres y mujeres, intervenidos en los servicios de cirugía de dos hospitales de la provincia de Granada. Las sustancias analizadas, conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COP), tienen la particularidad de que pueden permanecer en el medioambiente durante años e incluso décadas sin degradarse.

   “Los seres humanos estamos expuestos a COP principalmente a través de la dieta. Además, los COP se acumulan progresivamente en la grasa corporal, por lo que los niveles medidos en nuestro trabajo nos dan una idea de la exposición acumulada de una persona a lo largo de varios años”, explica Juan Pedro Arrebola, autor principal del artículo.

   Utilizando modelos estadísticos complejos, los científicos comprobaron que los niveles acumulados de varios COP se asociaban con la obesidad y con los niveles séricos de colesterol y triglicéridos de las personas, independientemente del sexo, edad, lugar de residencia o hábito tabáquico de los participantes.

   “En general, encontramos que, las personas con mayores niveles de COP eran cuantitativamente más obesas, y además presentaban mayores niveles de colesterol y triglicéridos, todos ellos considerados como importantes factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, aunque estas relaciones eran complejas y no mostraban siempre patrones lineales”, afirma Arrebola.

Los COP estudiados: DDE, DDT, PCB

   Entre los COP estudiados se encuentra el DDE, principal metabolito del pesticida DDT, ampliamente utilizado en todo el mundo hasta los años 80, y actualmente empleado por algunos países para combatir el paludismo/malaria. Asimismo, se estudió el insecticida lindano, muy usado en el pasado en cultivos y en algunos medicamentos para el tratamiento de los piojos y la sarna.

   El estudio también incluyó un grupo de bifenilos policlorados o PCB, usados en numerosos equipos industriales, y que siguen presentes en transformadores eléctricos antiguos. Todos estos contaminantes se asociaron de alguna manera con los índices de obesidad y/o colesterol y triglicéridos.

   A pesar de que su uso está muy restringido en la actualidad, los COP representan un importante problema para la salud pública; de hecho, el 100% de los participantes en este estudio presentaron niveles detectables de uno o más de estos compuestos.

   “Esta universalidad de la exposición hace que su impacto sobre la salud humana sea muy importante. Asimismo, nuestros resultados sugieren que no existen niveles de exposición seguros para estos contaminantes que, además, pueden interactuar entre ellos para producir efectos sobre la salud”, apostilla el investigador.

   Otros trabajos anteriores han demostrado que la población general está expuesta a COPs principalmente a través de los alimentos con elevado contenido en grasa, incluyendo las carnes y pescados grasos y de gran tamaño, por lo que un creciente número de investigadores recomiendan moderar su consumo.

   Actualmente, el grupo de investigación del doctor Arrebola se encuentra realizando un seguimiento de la población de estudio a lo largo de varios años, para comprobar si las personas más expuestas han tenido un mayor riesgo de desarrollar ciertas patologías, como hipertensión, obesidad o enfermedad cardiovascular.

Contaminantes obesógenos

   Tradicionalmente se ha considerado que la obesidad es el resultado de una ingesta elevada de calorías en relación al gasto energético. “Creemos que los resultados no son sólo una consecuencia de una mayor ingesta de alimentos por parte de las personas obesas. Existen evidencias de que la exposición humana a ciertos 'obesógenos podría favorecer el crecimiento y proliferación de adipocitos (células de la grasa), y por lo tanto provocar un aumento de la grasa corporal. Además, se sospecha que ciertos contaminantes ambientales también podrían provocar alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos y, por tanto, contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares”, concluye Arrebola.




jueves, 30 de octubre de 2014

El 75% de los españoles toman menos calcio del recomendado.

Según la encuesta de ingesta dietética, en España, los lácteos proporcionan el 48% del calcio de la dieta, seguidos por los pescados, moluscos y crustáceos (12%), cereales y derivados (9%) huevos (7%) frutas y hortalizas (4-5%).


   Más del 75% de los españoles toma menos calcio del recomendado, según ha afirmado la catedrática del departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, en el seminario 'Calcio y otros bioactivos de la leche en la salud' organizado por el Instituto Tomás Pascual Sanz.

   En este mismo seminario se han aportado evidencias científicas sobre los beneficios de la inclusión de la leche en la dieta diaria y sus propiedades para la salud, pues para la catedrática de Nutrición Bromatología de la Universidad de Valencia, Rosaura Farré Rovira, la leche y los productos lácteos son las mejores fuentes dietéticas de calcio por lo que el calcio es esencial para la salud ósea y otras funciones corporales.

   De hecho, en los datos de la encuesta nacional de ingesta dietética (ENIDE), en España, los lácteos y derivados proporcionan el 48% del calcio de la dieta, seguidos por los pescados, moluscos y crustáceos (12%), cereales y derivados (9%), huevos y derivados (7%) ,y legumbres, verduras, frutos secos, frutas y hortalizas (4-5%).

   Por otro lado, diversas investigaciones señalan que el calcio procedente de lácteos es más beneficioso que el de otra procedencia, por lo que un aporte adecuado de leche y lácteos es muy deseable ya que ayuda a prevenir la osteoporosis. Además, el calcio se ha relacionado con la protección frente a diversas enfermedades como la hipertensión, el cáncer, los cálculos renales, la diabetes, el síndrome de ovario poliquístico o el síndrome de resistencia a la insulina, al igual que la prevención y control de la obesidad.

   Por su parte la profesora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL), Manuela Juárez Iglesias, ahondó en los beneficios de la leche, de la que dijo que presenta una amplia gama de nutrientes grasos, proteínas, carbohidratos, minerales y vitaminas.

   El jefe de la Unidad de Metabolismo Mineral del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Regional Universitario Reina Sofía de Córdoba, José Manuel Quesada, centró su ponencia en la importancia de la suplementación adecuada de leche y derivados con vitamina D, pues esto es esencial para la salud ósea.

   El doctor Quesada explicó que, dada la dificultad para conseguir niveles adecuados de vitamina D por irradiación UV y por la dieta, es importante consumir alimentos ricos en vitamina D, como la leche.

   Por último, el miembro del Cuerpo Nacional Veterinario y Académico de las Reales Academias de Ciencias Veterinarias y Gastronomía, el doctor Ángel Díaz Yubero, cerró el seminario destacando que el uso de materias primas seguras y de calidad es fundamental para la elaboración de productos que aporten beneficios nutricionales al consumidor.




miércoles, 22 de octubre de 2014

La dieta mediterránea con aceite de oliva virgen y frutos secos revierte el síndrome metabólico.

Un estudio de la Universidad Rovira i Virgili con hombres y mujeres de 55 a 80 años con alto riesgo cardiovascular concluye que este régimen alimentario disminuye el perímetro de la cintura y los niveles de glucosa en sangre.


   Un estudio llevado a cabo por nvestigadores del proyecto PREDIMED –un estudio de intervención nutricional para evaluar la eficacia de la dieta mediterránea en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares– ha concluido que la dieta mediterránea complementada con aceite de oliva y frutos secos interviene en la reversión del síndrome metabólico. En el ensayo, cuyos resultados se publican en Canadian Medical Association Journal, participaron 5.801 personas de 55 a 80 años, de las que el 64% (3.707) presentaba síndrome metabólico.

  Los participantes fueron asignados al azar a una dieta: un grupo siguió una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva virgen extra, otro siguió una dieta mediterránea complementada con frutos secos y un tercero siguió una dieta baja en grasa (grupo control).

   Después de un periodo de seguimiento de 4,8 años de media, los investigadores, liderados por Jordi Salas-Salvadó, de la Universidad Rovira i Virgili (URV), descubrieron que las personas que pertenecían a los dos grupos que habían seguido la dieta mediterránea –complementada con frutos secos y aceite de oliva– rebajaron el perímetro de la cintura (obesidad abdominal) y los niveles de glucosa en sangre. De este modo, 958 participantes (el 28,2%) dejaron de tener los criterios que definen la presencia de síndrome metabólico.

   "En este ensayo se ha podido demostrar que la dieta mediterránea complementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos comporta una prevalencia de síndrome metabólico menor que la dieta baja en grasa", apunta Nancy Babio, coautora del trabajo y también profesora de la Unidad de Nutrición Humana de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la URV y el Hospital Universitario de Sant Joan de Reus.




jueves, 16 de octubre de 2014

Pan de aceite (coca de aceite), pizza pan y rollo de queso.

   En este caso hemos hecho lo que en Alicante llamamos coca de aceite o pan de aceite. Con esta misma base hacemos también una pizza pan de atún y rollo de queso.

   Ingredientes:

  • Harina de fuerza, 1 kg
  • Agua, 500 ml
  • Aceite de oliva virgen extra, 100 ml
  • sal
  • levadura de panadero seca, dos sobres (si es fresca unos 30 gr)
  • Queso emmental rallado
  • tomate frito
  • atún en aceite
  • orégano al gusto

   Para hacer la masa mezclamos la harina con la sal y la levadura seca. Después añadimos al agua tibia y el aceite. Amasamos bien unos minutos y dejamos fermentar unas dos horas.
   Pasado este tiempo volvemos a amasar y hacemos unas 8 ó 10 bolas. las estiramos con el rodillo para formar discos planos y dejamos reposar una media hora.
   Unos discos los meteremos en el horno directamente (precalentado a 200ºC) para hacer el pan de aceite. Con 20 minutos será suficiente.






   A otros le esparciremos queso emmental u otro al gusto y enrollaremos hasta formar un cilindro. Seguidamente al horno. A día siguiente en rodajas está fantástico.




   Y para terminar haremos una pizza con esta masa pan incorporando tomate frito, orégano, atún y queso. El resultado es espectacular.