jueves, 3 de julio de 2014

Salchichas de pescado.

   En este caso cocinamos el pescado de otra forma para que sea más divertido para los niños.

   Ingredientes:

  • Abadejo, tres filetes
  • Huevos, 2 pequeños
  • Salsa de soja
  • Sal
  • Pimentón dulce
  • Jengibre en polvo
  • Ajo y perejil, no le pongo por los niños
  • Gluten de trigo
  • Aceite de oliva virgen extra

   Trituramos los ingredientes excepto el gluten de trigo. Después añadimos poco a poco el gluten para espesar y dar consistencia a la masa.
   Dejamos reposar en la nevera al menos media hora.
   Ponemos porciones de masa en plástico film para dar forma de salchicha enrollándolas.
   Las cocemos en agua durante 15 minutos.
   Las doramos en la sartén con un poco de aceite de oliva.
   Degustamos en este caso con tomate natural, rico rico.




















miércoles, 2 de julio de 2014

Salchichas de tofu.

   Realmente han salido muy ricas estas salchichas vegetarianas de tofu. En casa ha gustado a niños y adultos.

   Ingredientes:

  • Una tarrina de tofu duro, unos 270gr
  • Proteína de soja fina, dos puñados
  • Salsa de soja
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimentón (y otras especias al gusto)
  • Jengibre en polvo
  • Gluten de trigo
  • Ajo y perejil, en este caso no le he puesto porque a los niños no les gusta

   Aplastamos en un bol el tofu duro con un tenedor. Incorporamos el resto de ingredientes excepto el gluten.
   Cuando está bien mezclado añadimos el gluten poco a poco y amasamos para darle consistencia. Cuando esté bien espeso dejamos reposar.






   Después hacemos bolas que aplastamos en plástico film y las hacemos girar para darles la forma de salchicha. Cerramos el paquete y cocemos en agua durante 15 minutos.







   Cuando ya estén cocidas las tostamos en una sartén con un poco de aceite. Y a disfrutar , solas o en bocata con un poco de tomate fresco.











martes, 1 de julio de 2014

La malnutrición infantil, causa de hipertensión en la edad adulta.

  • Varios estudios alertan de problemas cardiovasculares ocasionados por la pobreza.
  • Los primeros cinco años de vida son clave para el futuro desarrollo del organismo.

   Cada vez está más clara la influencia que la gestación y los llamados primeros 1.000 días de vida de un niño tienen para el resto de su vida. Numerosas investigaciones han demostrado que las condiciones en las que se desarrolla la primera infancia son críticas para el desarrollo de numerosos problemas de salud posteriormente en la edad adulta. Desde diabetes y obesidad a problemas del desarrollo o hipertensión.
   Un grupo de científicos jamaicanos acaba de añadir esta última a la lista de secuelas de la malnutrición infantil, como han demostrado en la revista Hypertension, de la Asociación Americana del Corazón (AHA).
  Tras comparar a 161 jóvenes de entre 28 y 35 años que habían sufrido problemas de malnutrición en su infancia con otros 45 que habían sido adecuadamente alimentados, los investigadores de la Universidad de West Indies (en Kingston) alertan de una nueva secuela derivada de la pobreza infantil.
   Concretamente, el equipo dirigido por Terrence Forrester, director de la Unidad de Soluciones para los Países en Desarrollo, observó que los primeros jóvenes tenían más posibilidades de tener una elevada presión diastólica (el valor mínimo de la tensión arterial) y mayor resistencia periférica vascular (un indicador de cómo fluye el flujo sanguíneo por los vasos y que se considera un indicador de enfermedad coronaria). "La vasoconstricción y una reducida densidad de las arterias se han relacionado con la hipertensión en modelos humanos y animales", explican en su estudio, donde apuntan que las penurias en los primeros años de vida podrían ser la causa de problemas fisiológicos en el desarrollo del sistema cardiaco.
   "Si las necesidades nutricionales en un periodo tan crítico, cuando todas las estructuras del organismo son susceptibles a cualquier posible cambio irreversible, puede tener consecuencias irreversibles en la anatomía del corazón y el flujo sanguíneo para el resto de la vida", señala Forrester en un comunicado divulgado por la AHA.
   Y aunque a menudo se asocia la malnutrición a países en desarollo, este investigador recuerda que sólo en EEUU se calcula que existen 8,3 millones de niños que vivían en el umbral de la pobreza en el año 2012. En España, sin ir más lejos, esta cifra supera los 2,3 millones de niños 
http://www.elmundo.es/espana/2014/06/24/53a8ba69ca474139768b456b.html.
   Todos esos millones de personas, alertan los científicos, tienen más probabilidades de sufrir hipertensión en la edad adulta. Aunque ésta no es la única, ni la más llamativa de las secuelas de la malnutrición en la infancia.
   Entre la larga lista de consecuencias que la ciencia ha sido capaz de constatar en niños que han pasado hambre o necesidad durante sus cinco primeros años de vida, destacan desde la obesidad o la diabetes, hasta los problemas cardiovasculares, los retrasos en el desarrollo cognitivo y múltiples enfermedades crónicas. De hecho, algunos estudios históricos, llevados a cabo con supervivientes de grandes hambrunas han mostrado hasta un 25% más de riesgo de diabetes y cuatro veces más probabilidades de fallecer por un problema cardiovascular a consecuencia de la malnutrición materna durante el embarazo.
   Como alertaba hace apenas unas semanas un informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administraciones Sanitarias (Sespas) es probable que muchas de estas secuelas no den la cara hasta dentro de unos años, por lo que es importante tomar desde ya medidas para frenar su impacto.



lunes, 30 de junio de 2014

Las dietas basadas en vegetales disminuyen la presión arterial.

Un estudio revela que las personas que basan su alimentación en estos productos tienen una presión arterial sistólica 6 mmHg inferior y una diastólica 3,5 mmHg inferior a quienes consumen habitualmente carne.


   Un estudio publicado en Journal of the American Medical Association (JAMA) ha revelado que la dieta vegetariana se asocia a una disminución de los niveles de presión arterial. Los autores revisaron un total de 32 estudios que incluían datos de cerca de 22.000 personas y concluyeron que las personas que seguían una dieta vegetariana tenían una presión arterial sistólica 7 mmHg inferior a los consumidores habituales de carne y una presión diastólica unos 5 mmHg más baja. Los datos extraídos de los ensayos clínicos sugerían que la reducción era de 5 mmHg y 2mmHg, respectivamente. En cualquier caso, se demostró que una dieta basada en productos vegetales reduce la hipertensión.
   A este respecto, el Dr. Pedro Betancor, director del comité científico del Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón (PASFEC), afirma: "La dieta basada en productos vegetales no sólo disminuye los niveles de tensión arterial, sino que también ayuda a reducir el colesterol (ya que se consume un menor número de calorías), la aparición de diabetes, la obesidad y, por consiguiente, el riesgo cardiovascular total. Así, las personas que basan su alimentación en productos vegetales podrían beneficiarse de una reducción de entre el 20 y el 30% de padecer enfermedades cardiovasculares”.

   El Dr. Betancor añade:“Los productos vegetales frescos suelen contener menor cantidad de sodio y una mayor cantidad de potasio. Del mismo modo, también son bajos en grasas saturadas. El aumento de la ingesta de potasio o de calcio en relación al sodio disminuye la tensión arterial. A mayor cantidad de sodio, es decir, a mayor cantidad de sal, se observan unos niveles de tensión arterial más elevados. Si, por el contrario invertimos la proporción e incrementamos el consumo de potasio, magnesio o calcio disminuyen los niveles de tensión arterial”. Y matiza: “Estas características se refieren a los productos vegetales frescos y no a los precocinados, los cuales se consumen con mucha frecuencia y algunos de los cuales contienen mucha sal”.


Los beneficios de la dieta mediterránea


   No obstante, y a pesar de los beneficios de la dieta vegetariana, el Dr. Betancor advierte de que “no hay que llegar a la creencia de que para reducir el riesgo cardiovascular hay que ser vegetariano. La dieta mediterránea, que incluye el consumo de carne y pescado, ha demostrado que reduce sustancialmente el riesgo cardiovascular total (reduce el colesterol, la diabetes, los infartos y el ictus) y, en cambio, es una dieta que se caracteriza por su variedad. Lo ideal es mantener una dieta equilibrada en la que, obviamente, se puede incluir el consumo de carne, pero eso sí, en cantidades moderadas”.

   Según la FEC, además hay que mantener el peso, realizar actividad física diaria, disminuir la cantidad de sal que consumimos, moderar el consumo de alcohol y no fumar. 


¿Consumimos demasiada carne?


   Según la FEC, sí y, especialmente, consumimos gran cantidad de carne roja. “Esto ocurre por diferentes motivos: la carne es más barata, se aprovecha más, está más disponible y suele ser más sabrosa que el pescado a causa de su alto contenido graso. Todo ello hace que la sociedad occidental sea un gran consumidor de carne”, señala el Dr. Betancor.

   Este experto apunta, asimismo, que “en el momento de escoger, es más recomendable consumir carne blanca, que incluye el conejo, el pollo y el pavo, ya que tiene muy poca cantidad de grasa pero los mismos componentes nutricionales que la carne roja. Por otra parte, el consumo de pescado dos veces por semana también disminuye el riesgo cardiovascular”. 


Los riesgos de la dieta vegana


   Existen distintos tipos de dietas vegetarianas: todas ellas se basan en el consumo de vegetales pero existen algunas que admiten el consumo de pescado o marisco, otras incluyen la ingesta de huevos y lácteos (los ovolácteovegetarianos) y otras, como el vegetarianismo estricto, que únicamente permiten el consumo de vegetales eliminando cualquier alimento de origen animal (no incluyen el consumo de leche, derivados lácteos, huevos o miel).
  Según la FEC, las personas que siguen esta última dieta, conocida como dieta vegana, deben tener en cuenta algunas recomendaciones para mantener un buen estado de salud. El Dr. Betancor explica que, “es muy importante que las personas que únicamente consumen vegetales mezclen los alimentos de manera adecuada ya que, en caso contrario, pueden tener déficit proteico. De los 21 aminoácidos esenciales, hay 9 que el organismo no puede producir por si solo y hay que subministrarlos con la dieta. La clara de huevo, la leche, las carnes o los pescados tienen todos los aminoácidos esenciales pero los vegetales no. Entre ellos, las legumbre son los que contienen más proteínas (un 20% de su contenido) y aportan gran parte de los aminoácidos que nos faltan, aún así no los aportan todos. Es por ello que es imprescindible que la dieta vegana incluya la combinación de legumbre con cereales ya que conjuntamente aportan al organismo los aminoácidos que faltan. Además, cabe destacar que las personas que siguen una dieta vegana deben tomar suplementos de vitamina B12 ya que esta no existe habitualmente en los vegetales”.



JAMA (2014); doi:10.1001/jamainternmed.2013.14547







viernes, 27 de junio de 2014

Boloñesa de pollo con arándanos.

   Variante muy rica y original de la típica boloñesa, ideal para acompañar todo tipo de pastas o comer tal cual.

   Ingredientes:
  • Carne picada de pollo
  • Tomate triturado
  • Cebolla
  • Ajo
  • Arándanos secos
  • Pasas
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Especias al gusto de niños y adultos

   Rehogamos la cebolla y al ajo (lo pongo entero para que no lo encuentren los niños) a fuego medio-alto con un poco de sal. Cuando empiece a dorar añadimos la carne picada de pollo.
   Cuando el pollo esté listo incorporar las pasas y arándanos hidratados previamente con agua.
   Por último le toca el turno al tomate, rectificando de sal y especias (no he necesitado poner azúcar al tomate, ya que no estaba ácido). En 20 minutos listo para comer.





















miércoles, 25 de junio de 2014

Queso de yogur estilo mongol. Segunda experiencia.

   En este caso he utilizado una leche semidesnatada parteurizada.
  Como no le he puesto cloruro cálcico no cuajaría la leche aunque le pusiera cuajo. Así que le añado un yogur cuando la leche está a 38º C y lo dejo fermentar 24 horas a temperatura ambiente.
   Al día siguiente lo escurro en una gasa de algodón durante 24 horas a temperatura ambiente (lógicamente sigue fermentando). Pasado este tiempo le añado sal y lo pongo en una sartén para que se evapore el máximo suero posible (ese es el toque mongol, que lo distingue del resto de quesos mundiales). Lo dejamos a fuego lento y removiendo contínuamente. Lo podemos tostar ligeramente. Luego lo prensamos en un bol.




   Se puede consumir inmediatamente desmigado para pasta o ensalada. Parece parmesano por la textura, pero con un sabor fresco, pero sin parecer yogur. Cuanto más tiempo lo dejemos en la nevera más duro se hará.









   Desmigado en ensalada después de 4 días.



   
   Desmigado en pasta después de 10 días, está más seco pero con sabor suave.








martes, 24 de junio de 2014

El 60% del calcio que se consume se elimina de forma natural, sin que llegue a incorporarse a la masa ósea.

El organismo sólo absorbe el 32% del calcio que contiene la leche, el 21% de las almendras, el 17% de las legumbres y el 5% de las espinacas.


   El 60% del calcio que se consume se elimina de forma natural, sin que llegue a incorporarse a la masa ósea, según ha informado la directora del Departamento de Investigación Clínica del Instituto Palacios, Nancy Salas.

   La experta se ha pronunciado en estos términos durante la mesa 'El papel de la dieta en la salud ósea. Ingesta de calcio durante la menopausia: recomendación vs. realidad', organizada por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) y el Instituto Puleva, en el marco del 13º Congreso Nacional de la AEEM.

   El organismo sólo absorbe el 32% del calcio que contiene la leche, el 21% de las almendras, el 17% de las legumbres y el 5% de las espinacas. De hecho, según han señalado los expertos, 8 de cada 10 mujeres en edad adulta no toman las cantidades de calcio necesarias para asegurar la buena salud de sus huesos.

   "El colectivo con los mayores índices de prevalencia de enfermedades óseas sigue siendo el de las mujeres, que supone un 66 por ciento por ciento de los pacientes tratados por este tipo de afecciones", ha indicado el responsable de la Unidad de Nutrición Comunitaria en FISABIO y coordinador del II Plan de Prevención y Control de Osteoporosis de la Comunidad Valenciana, Joan Quiles.

   Asimismo, diferentes estudios científicos llevados a cabo en España muestran que la población, desde los menores hasta los adultos, no consume las cantidades de calcio recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, en el caso de los recién nacidos, la organización cifra en 400 miligramos al día las necesidades de calcio que deben cubrir. Una aportación que varía según la edad y que llega hasta los 1.300 miligramos al día a partir de los 60 años para evitar pérdidas.

   En el caso de España, el 76% de los niños de entre siete y 11 años no cumple con estas recomendaciones y, a pesar de que a partir de los nueve años el consumo de lácteos debería ser de tres raciones al día, la ingesta es menor, lo que afecta directamente en el calcio que reciben a través de su dieta.



Complementar la ingesta de calcio con vitamina D y K

   Por ello, y con el fin de facilitar que el calcio se fije al hueso, Salas ha recomendado complementar la ingesta de estos alimentos con otros nutrientes como la vitamina D, que facilita su absorción desde el sistema digestivo a la sangre, y de vitamina K, que logra su fijación en los huesos.

   Ahora bien, un estudio científico llevado a cabo en 2013 por nutricionistas de varias universidades madrileñas muestra que casi el 50 por ciento de los españoles no consume la suficiente cantidad de frutas y verduras, principal fuente de esta vitamina.

   Sin embargo, las carencias son aún mayores en el caso de la vitamina D, ya que según la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), el 85% de la población no cumple con las recomendaciones sobre este nutriente primordial para tener sanos el corazón y los huesos.